Memoria
Cierro los ojos y solo veo lo inmundo
de este mundo
y lloro con sangre
de un inocente niño moribundo.
Entreabro los ojos y veo los trozos
de mi vida junto a los de otras vidas
y palpo mi carne sucia
junto a mi alma aún más podrida.
Abro mis ojos por fin y veo mi corazón
incomprensible junto a otros corazones temidos,
pero avisto niños y me doy cuenta
que es aún más real el olvido.
6 comentarios
Cuando el corazón quiere abarcar más realidad de lo que está en su posibilidad abarcar, sale ese sentimiento de culpa interna, desesperanzado e impotente. Pero siempre he pensado que tal introspección es el camino para desarrollar nuestra humanidad, aunque nos duela, y a veces nos lleve a despreciarnos a nosotros mismos.
Un poema salido de un corazón insatisfecho ante una realidad que abruma.
Muy bien por ti, poeta de la solidaridad.
Un abrazo fuerte.
Contundente y, aunque no lo parezca por el fondo que entrañan tus versos, innegable aliento a continuar amando y con un gran valor poético. Siempre logras hablar con el corazón abierto,
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Pringas:
Amigo este escrito es muy desolador, lo que vemos desanima a cualquiera pero tenemos que seguir en el camino amigo, todo cambia y todo se termina.
Deseo de corazón que estes bien amigo.
Sergio.