Dos Momentos En El Río
(Dedicado a mis padres).
1
Me gusta saber que papá está contigo en el río, me dijo mi madre. Él no te lo dirá, pero ayer, cuando le dijiste si podía sacarte un permiso para ir con él, se notaba que estaba contento; ya sabes como es con vosotros pendiente de lo que hacéis y satisfecho pero sólo a mí me lo dice.
Yo también quería volver con él al río. Sabía que me quería, me lo había demostrado en cosas pequeñas, pero muy significativas. Nunca pensamos en lo que sienten nuestros padres, a pesar de la vida que compartimos durante años; no sabemos de sus preocupaciones, del significado que les supuso tener tres hijos o si fueron siempre felices... Vivo con ellos desde que nací, y, es ahora, cuando pasados tantos años me doy cuenta que siempre se quisieron, y, el hecho de no ver lo contrario, no me hizo reparar en lo que esa cosa tan sencilla, como ver el amor entre tus padres significa tanto en la existencia de un hijo.
Papá y yo. Pensaba en el día que me enseñó a nadar una tarde en el río de Cármenes. Él llevaba un meyba verde oscuro y tenía una cadena dorada en torno a su cuello; yo tenía el miedo de un niño de seis años, pero me lo quitó con su seguridad, y esa forma de decir las cosas que hacía imposible imaginar que se equivocaba; me mandó que me cogiera a su espalda y poco a poco, mientras nos íbamos adentrando en el río, me fue soltando hasta que noté que podía nadar sin su ayuda. Desde entonces, cuando nado en un río, no puedo apartar aquel recuerdo de ese niño unido al cuello de mi padre.
2
Era un tramo donde el río Cares se estrechaba, antes de llegar a la pequeña cascada por donde el agua recobraba la furia del angosto valle; descendía veloz por una tablada hasta alcanzar un promontorio rocoso que hacía de rompiente, fragmentando el agua en una espiral de diminutos cristales envueltos en espuma; luego, parecía entrar en un letargo, del que despertaba antes de llegar a la cabecera del pozo donde volvía a remansarsecerca de la orilla donde me encontraba. El agua, giraba entonces en un remolino, que transformaba la masa azul de la corriente en un verde profundo, y la sombra de una encina suspendida en la caliza pared de esa orilla ,parecía partirla en dos mitades
Lancé el sedal girando la punta de la caña hacia mi izquierda, intentando dejar la mosca un metro por encima donde se iniciaba el remolino. Un lomo plateado emergió siguiendo la estela de la mosca al posarse antes que el sedal. Noté como clavaba, y levanté la caña con un tirón suave.
Oí voces a mi espalda:
¡Carlos, afloja la línea!, es un reo grande.
Mi padre se acercaba tenía entonces 58 años. Tenerlo cerca me dio confianza. Seguí su consejo y solté más de un metro de sedal sin aflojar la tensión, para evitar que un tirón, en su huída hacia el fondo, me enredase el bajo de línea.
Papá, creo que me va a partir el hilo si se me mete debajo de ese tronco.
Norespondió, solo tienes que no bajar mucho la caña.
Estas palabras, tranquilizaron mis nerviosos movimientos, e hicieron que sintiera la misma sensación de seguridad que había experimentado unido a su cuello, años atrás, en el río Cármenes. Poco a poco el reo venció su resistencia, mientras él, de cuclillas sobre una peña lo atrapó con la sacadera. Se giró y me dijo: vas aprendiendo, pero sin paciencia se te escaparán muchos. Yo, aún nervioso, con ganas de capturar otro reo, le propuse seguir pescando río arriba. Con socarronería me dijo:
-Río arriba puedes llegar a Oviedo
-Ya que estamos aquí, es mejor, para que piquen luego con ganas, que nosotros piquemos también algo; mira, Carlos, aparcamos las cañas y la fama un par de horas, y, mientras tanto ,quitamos la fame*.
Carlos, escrito en La Encina, río Cares, recordando a mis padres.
Junio 2006.
*fame es hambre en asturiano y curiosamente también en italiano
12 comentarios
Nos convertimos en en adultos gracias a la sabiduría que nos inculcan. Que mejores maestros que los padres y que mejor amigo que ellos.
Un texto lleno de emotividad interior, que has plasmado a la perfección.
Un saludo.
También en gallego se dice fame. Entiendo lo que dices. Mi padre era muy especial para mi. Hasta hace un año pensé que nunca me podría fiar tanto de un hombre como de él.
Un beso
Preciosos momentos, entrañables recuerdos y maravilloso homenaje a los padres. Además hacía mucho que no disfrutaba con una descripción como con la que has hecho del río. Un magnífico trabajo, sin duda.
Un saludo.
Alberto
Aparte de los sentimientos que despiertan cuando uno los lee, es que están magníficamente escritos. Me gustó la descripción del río porque me hicistes verlo.
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Notable reconstrucción de sentimientos y paisaje.
Un cariño
Lu