Pósit
con el primer café de la mañana
como un bajo continuo
que enlaza con un posit
pegado en la nevera
con la frialdad
de una tarjeta roja
en la primera parte de un domingo
que no esperas.
Inclinando su letra y el estilo
a la distancia justa que más hiere
«me llevo el amor"
(también sus caras largas)
además de un mantel
bordado a mano
y un juego de café de La Cartuja
regalo de mi madre
por los muchos infinitos
que escondes detrás de tu sonrisa»
¿Qué me detiene no pasarme al té?
Me hago una promesa:
¡de mañana no pasa!
si es que encuentro la forma
de dejar el café
y no pensar en ella.
Carlos
13 comentarios
A veces las despedidas se escriben con posos de café, pero tras la despedida siempre queda la nostalgia.
Un poema evocador, de lo que pudo ser.
Un saludo.
Genial, el té es mucho más sano. Ahora, y más que nunca, los antioxidantes te harán recuperar parte del tiempo pasado, metiendo en la cárcel a los radicales libres que se ocupan de ablandar los músculos entregándolos a la gravedad.
Un desenfado texto con el toque justo de humor y resignación.
Lo de la escritura cursiva, ha sido una excelente ocurrencia que me ha parecido digna de Sabina, cuando está inspirado.
Saludos
AAAHHH.. no se que es un posit: Se viene el partido de aargentina carlos me gusto leerte amigo un abrazoOOOOO :)
Clara y poderosa entrega que ilumina esa nostalgia.
Beso grande
Lu
Dios mío, me ha cautivado.
Lo cotidiano de un possit o la típica frase de ''de mañana no pasa''... junto con lo nostálgico, el recuerdo y el empeño de dejar de pensar en alguien.
Me resulta que el possit al que te refieres, es una metáfora al recuerdo, que a veces, aun capaces de olvidar, no queremos, no estamos dispuestos a asumir la pérdida, y en este caso, a quitar el possit de la nevera.
Te prometo que me ha encantado, porque aun a pesar de la simplicidad, tras de él, se encuentran un montón de frentes abiertos: los recuerdos, la tristeza, lo cotidiano, el amor latente aun cuando se ha ido... Nos transportar a todos ellos con tan solo unas palabras.
De veras, déjame que esta vez, sea yo quien te aplauda.
Fascinante.
Amparo.
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Me ha encantado este poema. Porque mezcla rutina y cotidianeidad con dolor, quizá nostalgia y también veo una pizca de gusto por seguir adelante.
Café y té...cada uno tiene su momento. Yo el té...con una nubecita de leche