Una Carta
Kepler,
comienza así
una carta a un amigo
con el velo de humor
de alguien que pinta
de matemáticas la vida
y odia el infinito
tal vez al ver llover
desde su estudio
sintiendo
igual que yo
las huellas del color del tiempo
en las aceras.
Sandor
15 comentarios
Pintar de Matemáticas la vida...suena muy bonito. Aunque las matemáticas nunca hayan sido lo mío
DESDE luego es intenso y lírico el poema, aunque suene redundante.
Saludos Sandor
Eso es como decir, que los locos, no se dan cuenta de su locura...Verdad, Sandor? .... Tocate un pie!...
Perfecto, precioso poema.bs
Yo también amo la nada...porque ella me eenseña y me ayuda a ver que en su opuesto está todo..y ahí es donde cambia la visión y la forma de sentir lo que es nuestro y nos pertenece...como tuyo es este poema...y tuyo son los recuerdos de tu tiempo...de tus calles...y todo....después...en silencio..en paz....se convierte en nada ...y ahí también está todo....gracias. por tu poema y por estar aquí...compartiendo sentimientos y aceptando mis comentarios...un abrazo Sandor...gracias siempre...
Gracias a ti.. porque también aprendo mucho leyendote y queria darte las gracias por ayudarme...a seguir trabajando...dirigiendo....mi vida...tranquilo y feliz....un abrazo compañero....de reflexiones y vida...sólo vida....
Es verdad que la lluvia da un brillo especial a las acera,s pero también las viste de soledad. El gris de la tormenta hace que las flores se oculten y los campos aparezcan en todo su esplendor.
Hermoso poema, en su misma sencillez.
Un saludo.
Ingresá para dejar un comentario.
Que curiosos somos los humanos, con el Kepler podemos ver el espacio y sin embargo no hemos inventado nada para mirarnos a nosotros mismos.
Siempre un placer.
Pol.