El Aceite Resbala
Tenía cuatro años y mis padres habían salido a cenar con unos tíos míos. Soy el pequeño de la familia, por delante van tres hermanas (Gracia, Miryam y Cristina de mayor a menor). Yo el mimao, claramente. Mis hermanas estaban preparando el aceite de la freidora para poner patatas. Creo que en el momento que me dio por jugar con el cable de la freidora estaba también mi hermana Cristina, que tiene dos años más que yo. El tema fue que quise imitar a los egipcios que cargaban las piedras para construir la pirámide. Tiré, tiré, tiré tanto que cuando más hervía el aceite se cayó al suelo de la cocina, que era pequeña pero lo suficiente como para convertirse en infierno resbaladizo. Cristina salió pitando al lavadero y yo me quedé sin reacción, con la puerta de la cocina cerrada y el aceite ya ocupando todo el suelo. No podía agarrarme al mueble porque estaba chorreando y a duras penas me mantenía en pié. A cada paso que daba me caía de culo y apoyaba los brazos en el suelo. Yo creo que serían diez metros los que tuve que recorrer para salir de allí. Cristina se puso hecha una histérica gritando ¡Que se me muere! ¡me quiero morir! ¡ayudaaaa! Mis otras dos hermanas tendrían buenos zapatos, porque cruzaron la cocina. Me quitaron la ropa y m e llevaron al cuarto de baño. Una tía mía vivía abajo y al oír a Cristina fue a mi casa. En brazos me cogió y me llevaron todos al hospital en poco tiempo.
Sobre las doce de la noche llegaron mis padres y se encontraron un panorama acojonante: la mayoría de mis siete tíos por parte de padre (la familia de mi madre es de Constantina, un pueblo a 100 km de Sevilla) en el salón en absoluto silencio. Nunca se han perdonado que pasara eso, aunque la culpa no fue de ellos. Ni mis hermanas, con las que reparto responsabilidad jejeje.
Otro tío mío, era el mejor cirujano plástico de Sevilla y él me atendió los seis meses que duró el tratamiento. Primero iba con mi madre al hospital Virgen del Rocío y luego fue él el que venía a casa. Según me contó él, se quedó impresionado pues decía que he sido el único paciente con quemaduras de segundo y tercer grado que no llora. Estuve vendado por todos lados y picándome todo sin poder rascarme. Recuerdo que mi tío contaba orgulloso que yo había sido el único paciente con quemaduras de segundo y tercer grado que no lloraba. Afortunadamente, no tengo señales en la cara ni pecho. Los restos del accidente son: una quemadura grande en el brazo derecho y otra pequeña en la misma muñeca; una en cada empeine de los piés; y una en cada cachete del culo. La gente que me ve alguna siente un poco de reparo pero al tocarla es más suave esa piel muerta que el resto. Mi tío me preguntó que si quería quitarme las quemaduras y yo le dije: Quiero que estén conmigo el resto de mi vida. Así es, conmigo están.
La parte positiva viene ahora. Todos los que venían a verme a casa traían pasteles, chocolates, mis comidas favoritas... ¡un video vhs, las pelis de Tiburon 1,2,3... Lucky luke y todos los dibujitos del momento.
Por experiencia propia os digo: Es cierto, el aceite resbala.
21 comentarios
Entiendo que no es cuento entonces, que ha sido verdad. Vaya, pobrecito; pero al fin no ocurrió ninguna tragedia irreparable. Y afortunadamente el aceite resbaló
Siempre hay un instante trascendental que nos cambia definitivamente la vida.
Pobres hermanas. Tan solo tenían un hermanito y va y se les quema. Debió de ser terrible.
Apuntabas maneras. Jeje.
Un abrazo.
Esta historia ya la conocía desde antes. Deberías de ver mi cara de dolor durante toda la lectura... . Es que se torna casi imposible no sentir las sensaciones del momento. Imagino el sentimiento de esos padres que te aman con locura... . Qué recuerdo tan aceitoso por favor!!!
Sabes? Tu deberías de dedicarte a escribir biografías. Eres excelente narrador de historias.
Te dejo un fuerte abrazo mi Cyrano y espero que hayas aprendido la lección mas importante: nunca dejar a los niños solos... .
Te abrazo!
Caro
Pepe:
Papito, gracias a Dios que no fue tan grave ese accidente. Mis tías como se habrán sentido en ese momento, pobrecitas.
Cuando uno es pequeño hace tantas tonterias por la misma inocencia.
Te abrazo con el alma y por favor ten cuidado con las frituras.
Serge-Tu hijo.
Entiendo Pepe, que la playa en tapa rabos o nudista... como que no ¿Verdad? jejeje una historia de lo mas entretenida
Antonio
Pues igual que caro yo también he sentido el calor y muchas sensaciones en el cuerpo, debió ser duro para todos y me imagino repartiéndose culpas por lo que le había pasado al niño. Pero seguro que como dices tú, esa piel es más suavecita igual que ese corazón de quien ha contado su historia.
Un beso nada aceitoso
Joder, primito. Escuece de sólo leerlo. Uno de tus entretenidos relatos sobre la cotidaneidad de tu vida, sólo que sospecho que en este caso hubieras preferido no tener material para escribirlo. Las quemaduras de aceite hirviendo son las más chungas.
Permíteme una pequeña broma, es que eso de que ahí la piel es más suave y que tengas marcadas las nalgas suena muy......
Un abrazo.
Vaya historia, te digo como los anteriores pudo ser peor, si ahora solo te quedan esas cicatrices, y un recuerdo que te ha servido para contárnoslo, pues mira nosotros salimos ganando.
Pero en serio, no lloraste?
Besos valiente.
ey linda la historia, del principio a fin
Vaya, querido vecino ... Confieso que mientras leía la historia, y por deformación familiar (yo soy la mayor, no la menor, de mis hermanos, todos con "o") me sentía muy próxima a tu hermana ... Pobrecita, aunque el quemado fuiste tú ...
Si es que los hermanos menores siempre han sido un tostón ... y en este caso, nunca mejor dicho, jajajaja
Bromas aparte, me alegra que no te dejara señales aparentes ... que los no aparentes, ni se ven, ni se notan ...y quien lo vea y lo note, es porque está coladita por tus huesos, así que ni preocuparse por la piel ...
Un enorme abrazo, corazón.
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Mejorana, esta es la explicación a lo que viste en la foto. Te dije que era larguita.
Un beso mu grande!