La Sabiduría de Los Semáforos
Hoy me quiero centrar en algo muy común que me tiene fascinado y eso que paso delante suya todos los días y me sigue maravillando: el semáforo. Es como la vida, tiene tres colores que indican distintas conductas a tomar cuando tenemos un problema que, en principio, es desplazarnos de un lugar a otro. Tenemos el verde, que como esperanza, nos hace seguir adelante con nuestro camino, centrándonos en nuestro destino y alejándonos de los problemas que rondan nuestras cabezas. El amarillo, la luz que según donde nos encontremos, nos hace ralentizar el paso y pensar bien, o seguir como flechas pero con ojos de búho y alas de águila. Y el último, el rojo, la sangre y sus latidos, el color de los sentimientos más primitivos, nos paraliza, nos hace pensar si aventurarnos y jugarnos la vida sabiendo que hacemos mal o nos quedamos quitecitos hasta que vengan tiempos mejores.
Luego está el cambio de colores. Si está en verde pero cerquita de pasarlo se torna rojo, es que algo hemos pasado por alto que hemos hecho mal o alguien nos quiere avisar de que ese no es el camino. Si de verde pasa a amarillo, es que hay que tener mucho valor para continuar por ese camino y que un paso atrás puede ser mejor que uno adelante apresurado. Si del rojo pasa al verde, es que aquello que vemos imposible que llegue está apunto de hacerse posible. Si del rojo pasa al amarillo, hay que sonreir, un buen augurio, una posibilidad que antes pensábamos que era utópica puede que en breve se haga realidad.
El problema es que es la policía la que maneja los semáforos y nosotros los que tenemos que aceptar sus reglas. Paciencia conductores, que todo llega.
18 comentarios
En verdad queda claro, de guíen hereda el minino la sabiduría y la ocurrencia, me ha fascinado tu reflexión , y la sonrisa no me la quita aun ese final, beso grande..
Nunca lo había pensado, pero es verdad. Tienes razón en tu metáfora. Buen texto
En verdad la vida es como los semaforos , que nos va indicando como hemos de seguir la vida,donde hemos de frenar, parar o seguir hacia delante, y si bién hoy en dia el que dirigue los semaforos es la policia con el tiempo creo que seremos nosotros mismos ,concienciandonos los que logremos seguir el camino sin necesidad de semaforos
Tanto como el semáforo, la vida también está compuesta de señales. Recuerda que si bien, muchos, como tú, pueden ver el movimiento y los colores, otros no logran distinguir las tonalidades... .
Grande Pepe!
Continúa siempre descubriéndonos "las luces" que nuestra oscuridad no nos permite ver.
Abrazos emplumados,
Caro
Si toda nuestra vida fuera un smeafor... seria algo wenial pero tan veraz
bello amigo luna... el silencio esta con vos...
Pepeeeeeeeeeee
Pero cuánta sabio humor y ternura hay en esta comparación. Como una parábola de nuestros días ... Demuestras que entre el humo de los coches, el rechinar de los frenazos y la estridencia de las bocinas también se siembra sonrisas y reflexiones.
Un abrazo, corazón.
Pepe:
Padre mío, muy bueno tu texto, es excelente la comparación que haces de la vida con el ciclo del semaforo, sabes yo le tengo un poquito de miedo a los coches, prefiero mi patineta gatuna jejejejejeje.
Un gusto enorme leerte.
Tu hijo.
Brillante reflexión!!! para cada momento de nuestra vida, aún en los que no encontramos respuestas, una invitación a que no quedarnos estancados, sino más bien confiar en el verde que da esperanza, en un amarillo reflexivo y en un rojo que nos detiene en reflexión.
Es importante que comprendamos que no son años los que pasan, sino son horas que se quedan con momentos de placer, dolor, alegría... en donde se debe confiar en las fuertes señales que propina el alma, el corazón y la razón.
Me fascinan tus reflexiones, un abrazo.
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Hermano perdón por no leer tu textos, ando medio ocupado. Sí, te mando un gran abrazo y me imagino la belleza de tu texto.
Gastón