La Cita
La puerta cerca, el mozo a mi alcance...
Rodeo la mesa, palpo brutalmemte la copa de agua. Y cae. La dejo caer.
Aquel líquido dibuja un rostro que imagino ahí, sentado.
Bebo lo poco que queda y la sed parece un lobo hambriento en noche de luna llena.
¡Quiero beberte!, pienso casi instintivamente.
Todo el mantel se parece a tu piel y la copa solitaria tendida en la mesa enciende la inmensa necesidad de tenerte conmigo.
Y la toco y la miro...
Te recuerdo y la dejo en su sitio.
Las horas pasan y yo sigo aquí,
a solas conmigo.
12 comentarios
Como de costumbre media noche de lectura! Te quedo muy bien, uuuuuy! cuántas veces no me vi así! ahora ya no son tan intensas pero aún recuerdo... claro que recuerdo y eso es gracias a tus manos de escritora que me lo recuerdan; ya sin sentimiento, pero si como experiencia. Saludos y un abrazo!
Silvana:
Me has hecho sentir toda esa ansiedad que conlleva la espera por la persona amada.
Me encanta como personificas cada elemento que se encuentra en la mesa.
El rostro en el agua, el mantel como la piel, increíbles comparaciones.
Un gusto leerte de nuevo.
Serge.
Las horas pasan y yo sigo conmigo, pero también con tu recuerdo que eres tú mismo. te toco, te miro y sigues aquí conmigo.
Me encanta esta espera y este recuerdo.
Un abrazo
Qué alegría Silvana, recibirte de nuevo. Qué consuelo tan grande. Venme a visitar siempre que pases aquí.
Te mando un gran abrazo.
Tu sabes que le tienes Silvana. Tu sabes bien que le tienes. Y yo me alegro infinitamente.
Es preciosa tu entrada al igual que lo vuestro.
La copa, la sed, un mantel ... y borbotea y empapa tu arte, preciosa.
Un placer leerte en texto tan inspirado.
Un beso, Sil.
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Como de costumbre, madrugada inspirada...
Cariños.
Sill