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El Gato Negro.

El la miro, ella lo miro por fracción de segundos. ¿Que escondia esa calida mirada de
un fragmento de segundo que mataba de locura a aquel hombre?
¿Serian los ojos tan dulces y suaves lo que le gustaba? ó ¿Era la chica entera?

Aquel chico no se olvidaba de ella, de su mirada, de sus manos, de su sonrisa, de su rostro, la
viva imagen de la dulce y encantadora muchacha no salia de su subconciente, era como tener
un placer, a la vez, de un inconciente amor no correspondido, que tenia un ligero toque de
masoquismo. ¿Qué importaba? El estaba perdidamente enamorado de la chica, y ella, por mas
razones que se pudieran pensar, nunca se daria cuenta que el chico moria por una palabra, por
una sonrisa, por una mirada.

Tiempo pasó, ya era tarde, el sol mostraba su morir poco a poco entre las montañas, el joven
ya habia regresado a su morada, tomo un viejo habano, regalo de un familiar lejano y, tomando un
sombrero muy preciado, tambien regalo tan especial como la vida de ella, se sento frente a la ventana que daba hacia las frias
montañas que se encontraban grisaceas por la lluvia que caia a lo lejos.

Entonces, el joven prendío su puro, se puso el sombrero y lo acomodo de modo que tapara sus
ojos para que la luz casi extinta del sol no le dañara el pensamiento que tenia en su mente. Ella.

¿Por qué pensaba tanto en ella? ¿Que tenia de especial esa chica? El joven tenia respuesta para todo,
su melodica y seductora voz, su atractiva y sublime mirada, pero lo mas importante, su sonrisa, esa sonrisa
que poco se mostraba pero que a la vez dichoso fuera uno que la mirara de cercas, era como ver unos
bellos hoyuelos de plata, junto a ello, su risa, delicada y dulce, como para escuchar en un viejo LP hasta que
la luna apareciera.

El sol ya habia muerto, y el joven aún no queria dejar de pensar en su amor imposible, y, dentro de la oscuridad
del cuarto se escucho una pequeña voz.

"¿La amas mucho?" - Preguntó.

"Como un niño ama a su madre" - Respondió

"Si la vieras llorar sola, sin nadie que la consolara, ¿Que harias?" - Preguntó

"La abrazaría, le daria mis mejores palabras, haria que sus bellos ojos no derramacen esas lagrimas, le diria lo mucho
que vale." - Respondió

"Si ella fuera tuya, ¿Que harias?" - Preguntó

"La amaria aún despues de la muerte." - Respondió

"¿Y si ella poco te hablace?" - Preguntó

"Tendria miedo de responder... pero, cuando me hablace, tomaria en
cuenta sus palabras y las anotaria en una libreta" - Respondió

"¿Y si ella te mira? - Preguntó

"La mirare intensamente hasta que ella desvie la mirada" - Respondió

"Pero, ella no te amara, ni te amara ni en esta vida, ni en ninguna"- Exclamó la voz.

"No me importa, si puedo admirarla, ¿Que mas puedo pedirle a la vida?" - Respondió

"Pero, ella quiza le caes como un Judio a Hitler" - Volvio a exclamar con coraje la voz.

"No importa, ella es dulce, puedo escuchar su voz y tengo un motivo mas para amarla incondicionalmente" - Respondí

Un silencio absorvente inundo la sala, aquella voz era de un gato negro del otro lado de la
oscura habitación, sus ojos miraban por la otra ventana que daba vista clara a la luna.

"La luna es bella, ¿No lo crees?" - Dijo el gato negro.

"Lo es, pero, ¿Sabes que seria mejor? Mirar la luna con ella" - Exclamo el joven.

"Eres un caso perdido, chico" - Dijo el gato negro.

"Un sueño que sueñas solo es sólo un sueño. Un sueño que sueñas con alguien es una realidad" - Exclamo el joven, confundiendo al Gato.

"¿De que hablas?- Preguntó.

"Un regalo, con letras rojas como la sangre, dulces como el café, siempre lo cargo en mi
billetera." - Respondío el joven mientras sacaba una pequeña hoja de su billetera

"Ella..." Suspiro el gato mientras salia por la ventana a vagar por la madrugada.

"Si, ella..." Repondío el joven mientras acomodaba su corbata y se preparaba para salir.

El joven salio, y la puerta cerro, una vez en la calle miro a la luna, con habano en mano, dio un
suspiro en dedicatoria.

"Vale, vivamos una noche mas."

Corleone McDougald.
Sissel22 de junio de 2014

1 Comentarios

  • Sol

    Me gustó tu texto, hay unos fragmentos que me llegaron...

    "Pero, ella no te amara, ni te amara ni en esta vida, ni en ninguna"- Exclamó la voz.

    "No me importa, si puedo admirarla, ¿Que mas puedo pedirle a la vida?" - Respondió...

    Me siento identificada 😀 saludos.

    27/12/14 03:12

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