El de la Triste Mirada.
Volví a ver sus tristes ojos. De pasada, así como un encuentro casual. Posiblemente él no me reconociera, pues solo levantó la cabeza para mirarme; después siguió andando con la vista por los suelos y, me atrevo a decir, que también su alma. Él nunca ha visto la vida de color, es daltónico. Pienso en su espantosa vida y me derrumbo. Día y noche deambulando por la calle, menospreciado por el resto del mundo, sin lugar donde resguardarse del frío, la lluvia y los peligros, sin personas que le brinden cariño. Tan solo recibe miradas compasivas o de desprecio, y más de algún grito al día. Recuerdo la otra vez que le vi, derrumbado en el suelo enfrente de mi casa. No puedo evitar acordarme de esa escena siempre que estoy mal. Él acompaña todas mis lágrimas, y creo que siempre lo hará. Me da miedo que acabe su vida de esta forma, sin yo haberle podido brindar mi ayuda. Su triste mirada inunda al inastante mis ojos y los convierte en un mar de penalidades, destroza mi alma y me sumerge en un profundo silencio, en el que la vida ya no me parece vida. Pobre perro, el de la triste mirada. 14-5-14
8 comentarios
Serge
29/05/2014 · 19:37
Los animales producen una ternura indescriptible y desgarra verlos desprotegidos o maltratados por personas inconscientes.
Un gusto.
Depresivomonocromatico
01/06/2014 · 06:31
Que bonito relato. Demuestra mucho tu amor por los animales.
Un beso :)
Danae
01/06/2014 · 19:28
He visto esas tristes miradas en tantos perritos ...
Gracias por compartir una de ellas.
Encantada de leerlo.
Un beso.
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Lo has escondido muy bien hasta el final y eso es de maestra.
Tienes toda la razón, dan una penita los perros abandonados que ni te cuento.
Un beso estirado