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Solo Yo.

Corriendo entre las sombras sentía sus pasos por detrás. El ruido de su voz agitada me ponía la piel de gallina, mi corazón estaba a punto de salirse del pecho y la angustia me formaba un vacío interior poco a poco.
El sudor me recorría por la cara y sin poder ver absolutamente nada yo solo pensaba en huir.
Huir de aquella oscuridad que me queria devorar. El día había sido completamente terrible y mis ganas de no seguir me habían estado consumiendo todo el día.
Con la cabeza cegada pensaba en todos aquellos acontecimientos que estaban frustrandome. Todo aquello que me angustiaba sin parar. Que me impedía avanzar de mí misma y superar todos aquellos miedos.
Pero como puede que esto esté pasando?
Intentando analizar cada situación, intentando preguntarme en qué momento esto se me había cruzado o imaginado por la cabeza , me tomé por lo pelos y grite.
Grite tanto que la garganta se rasgo, pero aún así seguí gritando. El dolor era insoportable, podía más que el vacío qué ya era parte de mí y mis ojos comenzaban a ponerse negros.
El angustia me había tomado por los pies una vez más y me arrastró por toda la cuidad.
Trabajaba con aquel agujero en medio del pecho, me despertaba con los ojos llenos de ojeras, mí cabeza llena de preguntas y los oídos zoombados de tanto ruido. Ya no soportaba esta existencia sin respuesta.
Necesitaba un nuevo corazón, un nuevo comienzo dentro de tanto dolor.
Porque así lo trasformaba yo, el angustia pasaba a ser ese dolorsito soportable durante el día. Quizás un dolor que hoy no estaba, pero mañana si. Y si no es mañana, era dentro de una semana, o sino dentro de un mes y era capaz de arrasar con todo lo que había construido.
Por qué, por qué me sentía en medio de tantas destrucción?
Cai de rodillas y deje de gritar.
Ya no había más nada que hacer.
Suspiré y solté todo el aire que podía.
Ya no podía más.

Solté las cargas que no me pertenecian, era un peso insoportable que hasta me impedía respirar. Solté todo lo que alguna vez me hirió , me rasgo el corazón. Solté todo lo que también me soltó. Y sobre todo aquella culpa , aquel dolor.

Hoy, era amiga de la angustia. Era amiga del dolor.

Hoy estaba en medio de mí sin saber que hacer. Hoy estaba dentro de mí propio corazón , destruido, destruida y tirada boca arriba casi sin pulso.

Hoy me había destruido yo.
Solo yo.

Universo24 de agosto de 2022

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