TusTextos

Y Mientras Tanto

Y mientras tanto, las temperaturas iban en ascenso, los sudores recorrían cada parte de nuestra piel mientras los rayos se posaban sobre nuestros rostros.
Bajé los peldaños metálicos, mientras el rugir de los motores indicaba que pronto aquel autobús iba a seguir un nuevo recorrido.

Cargada con un par de libros, supe que la tarde iba a ser larga, quizás el calor era agobiante pero en aquel ambiente todo se disipaba. El silencio reinaba, los rayos traspasaban los grandes ventanales que dejaban ver la inmensidad de una ciudad que nunca llegó a descubrir del todo.

Miré el número de la mesa mientras inconscientemente te buscaba con la mirada.

Sin querer, desparrame todos los libros que cargaba. Evite hacer más ruido, mientras mi torpeza hacía lo contrario. A medida que hacía más ridículo, sin querer, escuche alguna conversación sin trascendencia. Se reían de que en algún momento tendrían que ver a ese profesor que tantas jugarretas les habían hecho.
Fingí leer una historia que tenía entre mis manos, mientras seguía buscando otro tipo de aventuras más reales.
Seguí atenta las palabras, a las oraciones, al hilo argumental que de vez en cuando perdía cuando volvía a mirarte sin que te dieses cuenta.
—Gracias por venir y acompañarme —el parpadeo de la luz digital rompía aquellos pensamientos que mi nube tejía sin cesar.
—De nada —tecleé una y otra vez sin saber muy bien qué decir, si poner algún que otro emoticono absurdo o simplemente dejarlo así.
Retome la lectura, cuando me di cuenta de que poco a poco iban abandonando la sala.
Volví a mirar por los grandes ventanales e inconscientemente te busqué con la mirada. Me sentía tan estúpida que me daba vergüenza si tu te ibas a dar cuenta de todo.
Poco a poco los rayos nos iban abandonando, y se veía el crepúsculo de una ciudad tan distinta a cuando la vi por primera vez.
—Tengo que irme—volví a teclear para no molestarte.
Cogí todos mis libros, y una historia que deje a medias.
Me acerqué a tu mesa para despedirme, cuando rozaste mis manos con las mías y me quedé más tiempo con la excusa de que aún el autobús de vuelta no venía.

Supongo que aún me queda algo a medias, porque entre aquellos libros escribí una nota con dos palabras que aunque sean insignificantes, dan comienzo a una nueva historia.
Beatrix04 de octubre de 2021

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