Decisiones 22
-¿Sabe usted mucho de putas?-le preguntó a bocajarro, interrumpiendo una conversación sobre lo difícil que era encontrar buenos libros de Arte en la pequeña librería del pueblo.
Laura no se inmutó. Siguió sirviendo tranquilamente más café y le puso dos terrones de azúcar. Revolvió cuidadosamente y posando la cucharilla en el platito tomó un sorbo con delicadeza.
-Dependa lo que usted entienda por puta. Nunca lo he sido.
-Por favor, yo no he querido
Ella cortó su aturrullamiento con un gesto.
-No haga un drama, Lucas, ninguno de los dos tenemos ya edad para muchos asombros. No, no he sido puta, pero no le niego que me hubiese atraído mucho ser Madame en alguno de esos antros de los años sesenta o setenta. Pero bueno, no se dio la circunstancia. No se haga falsas ideas; más que nada para enterarme de cosas; me puede siempre la curiosidad, y desde luego no en este pueblucho, pero me imagino que en un burdel de la capital siempre se moverían cuentos y dimes y diretes de gente poderosa.
-¿No pretendería chantajearles?
-Pues no lo había pensado. Pero ahora que lo dice no estaría mal.
Estalló en una franca carcajada y se dio cuenta que desde que conocía a este hombre había reído más que en los últimos diez años. Se recompuso rápidamente. Una mujer que pretende dejar de vivir se supone que tampoco debe encontrar motivos para reírse. Debía ser equilibrada, al menos por una vez en su vida, aunque más bien era una equilibrista, siempre en la cuerda floja.
-Me ha hecho una pregunta y se la voy a responder. Sé bastante de putas por un motivo muy simple: conviví bastante con ellas hace ya muchos años.
Lucas se quedó mudo de asombro pero no dijo nada para no interrumpirla.
-Cuando era bastante joven colaboraba con causas sociales. Lo primero que hice fue ayudar en una cárcel. Casi todos eran hombres y les enseñaba a leer y escribir, muchos no sabían. Y los que sabían lo hacían con tremendas faltas de ortografía. Uno de los peores, uno con cara de patibulario enloquecido, se enamoriscó algo de mí y me dejaba unas poesías llenas de errores pero no demasiado malas. Como yo era tan joven, supongo que le idealicé, lo cual a mis años me llena de vergüenza y a la vez de nostalgia por la muchacha inocente que fui un día.
Hizo una pausa para beber otro sorbo de café.
-Lo siguiente por lógica fue colaborar con la cárcel de mujeres y allí la mayoría eran prostitutas. También había un par de mujeres condenadas por robos menores o asesinato, de sus maridos-puntualizó- que debo decir que se lo merecían y mucho. Pero como le digo casi todas habían sido putas y lo serían de nuevo una vez que pisasen la calle. Y fue inevitable conversar bastante con ellas. Me contaban sus vidas, me pedían consejo, aunque muchas de ellas tenían casi edad para ser mi madre. Ninguna tuvo una vida fácil ni le gustaba lo que hacía. Pero era lo que había. Y lo soportaban con estoicismo y muchas hasta con grandeza. Me parecieron personas puras.
-¿Puras las putas?-barbotó Lucas.
-No me defraude Lucas, no sea usted obtuso como la mayoría de los hombres. Si, puras, mucho más que algunas esposas que solo se han acostado con sus maridos. La mayor parte de la gente mide la pureza por cuántos hombres se ha trajinado una mujer. Permítame que me ría. La pureza va dentro de cada cual, en su manera de enfrentar la vida, de tratar a los demás, de muchas cosas, pero desde luego no en el número de veces que alguien se acuesta con otra persona. Eso es accesorio y desde luego nada importante.
-¿Usted no considera importante encamarse con alguien?
Movió las manos con inquietud. Le hubiese venido muy bien un cigarrillo.
-Pues depende. Si se ama a esa persona y representa algo, es tremendamente importante. Pero también se puede hacer por un simple desahogo físico o como en el caso de estas mujeres, por necesidad. Entonces es tan importante como sonarse los mocos, permítame la comparación.
Lucas se había quedado sin palabras, aunque como abogado, siempre tenía una pronta respuesta. Pero no para las ideas de Laura.
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8 comentarios
Creo que el de puta, es un trabajo como otro cualquiera, cada cual elige su opción. La libertad, no es más que la libre elección del camino que se toma, lo malo es que por desgracia en ese aspecto, siempre suelen tener algo detrás que les lleva a comenzar en ese mundo, esa es la verdadera lástima.
Para mí una puta es tan decente, como la marquesa más importante de España y debería tener tantos derechos como ella.
Me encanta que Laura defienda algo, que debería estar visto con normalidad y sin embargo no es así.
Un capítulo interesante.
Un saludo Beth.
Beth, problemas de trabajo me han marginado, y tengo dos entregas pendientes, Esta la leí ayer entre boxes, y da para comentar mucho, ya que me viene a la memoria un comentario tuyo , al poco tiempo de estar yo en TT que me sorprendió. Era un poema mío, que ya ni sé si figura que se llamaba "mulata de neón y de ternura" y que fuiste la única activista a favor del poema. Esa parte, la paso, pero no el resto, que Beth, muy en serio, eres una gran escritora del dominio de los personajes, de modo en cada uno le insertas diferentes valores y van dejando un rastro de coherencia y eso es talento. Conviene decir la verdad y con alegría, a los amigos. Se publican miles de libros recomendados y no tienen este valor.
Besos
Carlos
La mayor parte de la gente mide la pureza por cuántos hombres se ha trajinado una mujer. Permítame que me ría. La pureza va dentro de cada cual, en su manera de enfrentar la vida, de tratar a los demás, de muchas cosas, pero desde luego no en el número de veces que alguien se acuesta con otra persona. Eso es accesorio y desde luego nada importante.
Síiiiii .... se puede decir más alto pero no más claro!
( No le dí a enviar, así que he escrito de nuevo el comentario ...pero es que el tema lo merece!)
Un beso inmenso
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Para ser sincera, esos puntos de vista tan radicales de Laura ya no me sorpreden. De hecho, yo te diría, mi querida Beth, que hasta los comparto.
No hay manera de que Lucas pueda agregar ni media palabra a la excéntrica mirada de Laura a la vida. No lo juzgo. No me imgaino la verdad en sus zapatos... .
¡Cómo me gustan estos dos!!
Beth, te comenté el capítulo anterior pensando que era el último.
Me siento afortunada, porque creo que, por primera vez, he sido la primera en estrenar un capítulo.
Un fuerte abrazo y nuevamente GRACIAS.
Caro