Partida
Cuando mis ojos, cansados,
se queden apagados,
cuando la vida se
me escape como lo hace
el agua entre las manos,
aunque no recuerde quien soy,
ni si alguna vez he vivido
o hacia donde voy; aún
entonces, amor, seguro que
recordaré tu voz.
Cuando mis huesos crujan
como la leña seca
y las arrugas me cubran
la piel como un manto
de luna, aunque no tenga fuerzas
apenas ni para decir tu nombre
o no pueda recordar cómo te llamas,
nada importará porque te llamaré
amor, como siempre lo he hecho.
Nunca olvidaré quien eres:
mi amor, mi deseo, quien me
da la vida, el que rescata
mis sueños y los hace suyos
día a día.
Podrá ser frágil la memoria,
podrá apagarse lentamente
mi llama; quizá me vaya y sea
lenta mi agonía, pero si estás
a mi lado, amor, nada me
asusta, ni siquiera
el momento de la partida
se queden apagados,
cuando la vida se
me escape como lo hace
el agua entre las manos,
aunque no recuerde quien soy,
ni si alguna vez he vivido
o hacia donde voy; aún
entonces, amor, seguro que
recordaré tu voz.
Cuando mis huesos crujan
como la leña seca
y las arrugas me cubran
la piel como un manto
de luna, aunque no tenga fuerzas
apenas ni para decir tu nombre
o no pueda recordar cómo te llamas,
nada importará porque te llamaré
amor, como siempre lo he hecho.
Nunca olvidaré quien eres:
mi amor, mi deseo, quien me
da la vida, el que rescata
mis sueños y los hace suyos
día a día.
Podrá ser frágil la memoria,
podrá apagarse lentamente
mi llama; quizá me vaya y sea
lenta mi agonía, pero si estás
a mi lado, amor, nada me
asusta, ni siquiera
el momento de la partida
10 comentarios
Albasilencio
03/04/2014 · 10:52
precioso, sensible y muy poético.
un saludo.
Danae
06/04/2014 · 22:55
Ciertamente, estoy contigo en que no hace falta etiquetar para recordar ... se siente el recuerdo sin necesidad de nombrarlo. Y ya está.
Precioso poema, Beth.
Un beso.
Lis
14/04/2014 · 17:46
sencillamente hermoso, un texto que de verdad sabe como llegar.
abrazos amiga
Sandor
21/04/2014 · 12:01
Nada muere nunca del todo, al menos ese amor al que recuerdas en el último aliento. El poema es precioso, y me hace preguntarme a quién recordaré en mi última partida...No lo sé, puede llegar a ser doloroso que no tengamos una voz amiga en ese instante a quién llamar y nos rodeen aquellos a los que nunca quisimos .
Sandor
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Me gusto mucho :)