Porque Yo QuerÍa
Te preguntaría que pasó, y tú me dirías que nada. Te diría que no es verdad, y tú apartarías la mirada, porque nunca me dejaste verte llorar. Yo recogería tu mejilla en la palma de mi mano y tú cerrarías los ojos, morderías las palabras hasta hacerlas sangrar antes de abrir tus labios y dejarlas escapar, y arrepentirte para siempre un instante después. ¿Qué más da idiota?, ya las pronunciaste una vez, mi corazón sigue manchado por la tinta de aquellas letras. Te di un abrazo, y mudaste la piel, tan solo me quedé amando a la idea que tenía de ti, amaba amarte, pero quizás, jamás llegué a hacerlo, al menos no a ti, solo a olor que dejaste impreso en mi, solo a la piel que dejaste en mis manos. Y lo cierto es que lo hice porque yo quería. Porque me dio la gana. Te fuiste imitando a Sabina, dando un portazo que sonó como un signo de interrogación. Callé un año la maldita pregunta, por miedo a que responderla te hiciera retroceder unos pasos más. Pero niña idiota, ¿Cómo te vas dejándome el suelo perdido de puntos suspensivos?
Yo enfrentaría mi mirada a la tuya, tu dirías déjame , pues jamás te permitiste sentir culpa alguna. Al fin me dejarías ver tus ojos vidriosos, y me confesarías que hiciste lo que debías, tu mirada me congelaría el alma, y el miedo se apoderaría de los restos que quedaran de mi, miedo a que aquel viaje de transición no fuera más que un final que no acaba de acabar. Para mi sorpresa, abrirías los labios para decir algo que suena parecido a nunca he dejado de quererte. Si me fui, lo hice tan solo para no corromper de celos, y odios, un amor que pasaría en la distancia mucho más del que había existido desde que naciera. Somos almas gemelas, como las de las más hermosas historias de amor, pero no nos pertenecemos, hemos nacido en distintos lugares, en diferentes épocas, este no es nuestro momento Adriansito. Esta no es la vida en la que permanecemos juntos
Mis palabras saldrían con dificultad al exterior, las lagrimas que tragara y no dejara aflorar, las harían resbalar garganta abajo. Tu me besarías tiernamente, y a mi me costaría la vida mover mis labios por mi voluntad. Tu me dirías te quiero, y yo te creería, puede que no fuera cierto, pero yo lo haría. Yo cerraría la boca para no decirlo, pero en el fondo, en el fondo eso tú ya lo sabrías.
Jamás pude olvidarte, y no lo hice porque no quería.
El amor duró diez días, pero mi historia de amor no empezó nunca, y jamás acabaría.
7 comentarios
Me gusta como usas la fuerza de los no almas gemelas en diferente dimensión, saludos.
Que manera tan bonita de contar tus historias, me encanta tu estilo.
Y las almas gemelas no necesitan concretar el momento de estar juntas,
el momento es siempre.
Encantadisima con leerte, ya lo sabes.
Besoss.
Que manera tan bonita de contar tus historias, me encanta tu estilo.
Y las almas gemelas no necesitan concretar el momento de estar juntas,
el momento es siempre.
Encantadisima con leerte, ya lo sabes.
Besoss.
El amor duró diez días, pero mi historia de amor no empezó nunca, y jamás acabaría.
Lo que fue y pudo haber sido, porque así lo habías ensoñado y querido ... Qué tormento y qué tormenta, Debenetash. Vendavales de sentimientos y de silencios.
Un texto que me ha enganchado, y me ha llegado.
Un gran abrazo para ti!!!
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Debenetash:
"Yo recogería tu mejilla en la palma de mi mano y tú cerrarías los ojos, morderías las palabras hasta hacerlas sangrar antes de abrir tus labios y dejarlas escapar, y arrepentirte para siempre un instante después".
Tu escrito me da la impresión de que todo ese amor se da entre personas de distintas edades, en este caso veo que la mujer es la mayor, muchas veces los prejuicios por la edad son muy fuertes; pero siendo dos personas adultas pueden ir en contra y vivir ese amor hasta las últimas consecuencias.
Saludos.
Sergio.