La Marca Del Lobo.
La tarde caía sobre un manto de luz dorada que lo impregnaba todo, los exploradores de aquel camino, mostraban el cansancio de un día muy largo entre las escarpadas montañas. Ya se podían escuchar sus jadeos dibujándose en el aire junto al rocío frío que comenzaba a caer.
Caminaron por un angosto sendero que bordeaba el bosque, un bosque al que no pensaban ingresar considerando el comienzo de la noche, y lo poco que conocían el lugar.
Mientras miraban donde acampar, encontraron un par de mochilas abandonadas, y se percataron que a unos metros había un risco que marcaba un gran abismo, y pensaron lo peor. Con mucho cuidado mientras revisaban el lugar, un sonido que venia del bosque llamo la atención de ambos amigos.
Este parecía aumentar tanto en intensidad como en fuerza. Pero el sonido se detuvo abruptamente, Inmóviles y confundidos, los amigos exploradores se miraron, y mientras la adrenalina todavía corría por sus cuerpos, con gran asombro pudieron darse cuenta; habían quedado, entre el abismo, el bosque, y el ultimo rayo de luz que se esfumaba.
Cuando se disponían a abrir sus mochilas para tomar las linternas, sin poder todavía articular palabra alguna, un jadeo profundo se instaló entre sus oídos, un líquido viscoso comenzó a deslizarse por sus cuellos, y el aullido se volvió brutal, unas fauces enormes engullo todas y cada una de las palabras que quisieron pronunciar.
Ellos, solo pudieron correr.
ÉL, escupió las mochilas; y se escondió nuevamente en el bosque a esperar.
Caminaron por un angosto sendero que bordeaba el bosque, un bosque al que no pensaban ingresar considerando el comienzo de la noche, y lo poco que conocían el lugar.
Mientras miraban donde acampar, encontraron un par de mochilas abandonadas, y se percataron que a unos metros había un risco que marcaba un gran abismo, y pensaron lo peor. Con mucho cuidado mientras revisaban el lugar, un sonido que venia del bosque llamo la atención de ambos amigos.
Este parecía aumentar tanto en intensidad como en fuerza. Pero el sonido se detuvo abruptamente, Inmóviles y confundidos, los amigos exploradores se miraron, y mientras la adrenalina todavía corría por sus cuerpos, con gran asombro pudieron darse cuenta; habían quedado, entre el abismo, el bosque, y el ultimo rayo de luz que se esfumaba.
Cuando se disponían a abrir sus mochilas para tomar las linternas, sin poder todavía articular palabra alguna, un jadeo profundo se instaló entre sus oídos, un líquido viscoso comenzó a deslizarse por sus cuellos, y el aullido se volvió brutal, unas fauces enormes engullo todas y cada una de las palabras que quisieron pronunciar.
Ellos, solo pudieron correr.
ÉL, escupió las mochilas; y se escondió nuevamente en el bosque a esperar.
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9 comentarios
Iringo
01/06/2018 · 13:32
Buen relato,como siempre en tus escritos,intriga
hasta el final.
Un abrazo
Clopezn
01/06/2018 · 15:49
Buen texto. Buen final, Diego.Un saludo cordial.
Remi
10/06/2018 · 09:19
Una escena aterradora con una gran intensidad, me gusta mucho Diego, un saludo.
Paulitinamente
27/06/2018 · 20:29
Coñe !!!
Qué forma tan elegante de llevarlos a la tripa del lobo !!!
Muy bien llevada la trama .
Quizás tengas madera de novelista , pues es lo mismo , pero a lo grande ...
Saludos !
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No me esperaba el desenlace, explicando las mochilas. Gran cuento Diegozami. Saludos.