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Marta

No sabía que yo sabía. Estuvimos en el mismo aula. Ella junto a una amiga; yo algo más atrás, junto a la ventana con un crital medio roto y que nadia ha cambiado. Marta me sorprendía con sus ojos, con sus pendientes, con su manera de aproximarse a todo lo vivo. Me enamoré sin darme cuenta, y cuando descubrí que era muy fuerte la sensación, dejé que se quedara en mi memoria. Marta me ignoraba, como ignoraba a todos. Ella bajaba del mismo autobús y sorprendía al personal riéndose a carcajadas. Marta dejo de venir. Simplemente ignoró, siguió ignorando que alguien, quizá muchos estábamos prendados de su risa.
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Grekosay
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Etiquetado

sinrazon

6 comentarios

Agora 12/11/2011 · 21:42

me gusta! y me lleva a Neruda..."pero no me quites tu risa que me moriría"
preciso Greco!
saludos!

Deox 12/11/2011 · 21:47

Hola grekosay, me gusta tu texto me envuelve y revive siempre es un placer pasar a leerte, abrazos y suerte para ti.

Mejorana 12/11/2011 · 22:41

Hay risas que no se pierden nunca, Greco. Guárdala en ti como el mejor de los tesoros.
Yo me guardo tu entrada.
Aún creo que vale más que aquella risa.
Te tengo en alta estima.

Macabru 12/11/2011 · 23:32

Ay amigo, qué buen recuerdo me has arrancado... aunque yo me enamoraba de mis profes!.

Indigo 13/11/2011 · 01:55

Greko has resumidos mil añoranzas ocurridas en mi vida pasada y que me motivaste en fracciones de segundos, sentirlas, desfilando gratamente.
Que extraña propiedad tiene tu breve recuerdo y que grande efecto.
Hay un algo de memoria colectiva, es decir, común a todos.
Maravilloso amigo.

Buitrago 13/11/2011 · 12:36

Gran texto amigo Greco, acoge recuerdos y revive sensaciones, me ha gustado mucho
Un saludo cordial

Antonio