Las Puertas Cerradas (sed Buenos, es mi Primera Publicación)
Divagando desde la cama, soñando con plasmar estos pensamientos en papel, soñando que puedo mover los brazos, las piernas, las manos y tomar el bolígrafo, o el lápiz o cualquier cosa que sirva para rayar el papel, lo único que encuentro son fuerzas para recoger del suelo ese porro mal acabado y hundirme una vez más en su niebla profunda que todo lo puede llenar. Al venirme aquí me llamaban afortunado, vividor, cumplesueños y pensaba realmente que lo era, enamorado como estaba de la ciudad de las bicis, de los porros, de la prostitución, engañándome a mi mismo de que no era eso por lo que estaba viniendo, estaba cumpliendo un sueño, la idea romántica de vivir en este lugar observando la gran plaza y su catedral de la que nada sé y nunca me he interesado en saber. Viendo pasar a jóvenes gritones y llenos de niebla y estrellas en el interior de su cabeza, realizando, en vez de soñar con realizar, un sueño con fecha de caducidad, porque estos enamorados nunca tendrán la fuerza (y la locura) de cumplir ese sueño.
La ciudad está cubierta casi siempre por un velo, tan diferente de mi ciudad natal a la que ahora sueño con volver... Malditas promesas, malditos reduccionismos a 2 vías en la que convertimos nuestras vidas mientras millones de posibilidades se escurren entre nuestras manos sin siquiera saber que han estado allí al alcance de nuestros dedos, mis dedos, ahora negros y amarillos de la nicotina, el alquitrán y la oscuridad. Sino hubiese dicho nunca o ella o tú. O una vida aquí o una vida con ella... Pero así es la vida una decisión estúpida detrás de la otra, una puerta que cierras antes siquiera de poder abrirla. Antes siquiera de saber que está allí. Antes incluso de que exista esa puerta. Bailando al son de nuestros creadores, sus ambiciones y sus metas somos incapaces de liberarnos del yugo de su presencia, tan necesaria en momentos de crecimiento, de expansión, viviendo en sus cuerpos y sus mentes hasta que éstas se convierten en un traje que ni es nuestro ni nunca lo será, viendo que el traje se hace viejo, encoge, presiona, y te encierra en su interior, sin más posibilidad que coger unas tijeras, coger una aguja e hilo e intentar enmendar los lugares en los que hay una posible fuga, una posible luz por la que escapar del traje y convertirnos en nosotros mismos, en lo que somos. Ya no soñamos en romper el traje y salir, sino en enmendarlo y vivir en su putrefacción esperando que alguien venga y nos limpie, para que reluzca y podamos vivir con la dignidad de otra persona, siempre esperando nunca actuando.
El porro ha finalizado y ya estoy cogiendo la bolsita de marihuana, sin saber de que tipo es porque lo que importa es su niebla, intentando aunque sea, levantarme de este ataúd. Piso una bamba que anda tirada por el suelo, confundida con el cuarto porque también es gris y perezosa, colocada en el lugar más inoportuno para que la pise y si se da la situación caerme de bruces contra el suelo para romperme la nariz, entrando limpia y rápidamente en mi cerebro para acabar con esta existencia miserable de cuento de hadas. Eso sí que sería un final increíble, un final con el que sueña toda la gente como yo, que es incapaz de finalizar su existencia más que en su propio pensamiento, esperando a que ocurra para no tener que ir a la tumba con la conciencia de que ha terminado él mismo con su propia vida, porque el traje que lleva no es suyo y no tiene ningún derecho sobre él. Podría llamar a mis padres y preguntarles si me permiten destruir el traje que ellos quisieron enfundarme sin preguntar si era el que yo quería, pero ¿qué traje querría tener ahora si éste es el único que conozco? Me siento como uno de esos marroquíes que llegaban a mi ciudad con las promesas de grandes riquezas, mujeres, coches y apartamentos de alto standing, una vida en el bienestar de nuestra grande y libre sociedad esclava del consumo compulsivo, de las historias banales de muñecos que aparecen en la televisión vendiendo y comerciando con sus cuerpos y sus ideas, empapándonos de ellas porque son las vidas que desearíamos tener. Viendo a los conocidos como famosos en sus revistillas cutres haciendo alarde de sus miserias, en sus vidas de color de rosa, que no sé si son más alegres que esta habitación gris en la que subsisto. ¿Dónde quedó el científico brillante, el artista loco, el escritor borracho? ¿Me acabo de comparar con alguno de ellos?
¿Qué veía la gente en mí? Cuando nací, cuando no levantaba tres palmos del suelo, cuando me crecieron los dientes y mi cuerpo aumentó de tamaño, cuando crecí para hablar pensar, soñar y vivir, ¿Qué pensaba la gente, ya no los que me decían que me querían, sino los que nunca supieron quien era, los que me cruzaba por la calle y me miraban? Nunca supe descifrar sus miradas, ¿Vergüenza de alguien como yo, envidia de alguien como yo, indiferencia de alguien como yo? Mis pensamientos corrían, y corren, entre estas tres opciones, en los días más funestos de mi existencia, preocupándome por las promesas del animal social al que nunca tuve acceso, ¿Estuvo alguna vez allí, llamándome con gritos desesperados detrás de alguna puerta que nunca tuve a bien vislumbrar aunque fuese un miserable resquicio? ¿Era esta una de las puertas que ni siquiera llegó a existir o estuvo siempre allí, a mi alcance, esperando a ser vista a un metro de distancia? Puede que fuese este muro con el que cada día me doy de cabezazos intentando destruirlo porque no sé que es una puerta y no una pared infranqueable. ¿Qué pasaría si...?
7 comentarios
Bienvenido compañero... visítame...
Te visualizo perfectamente, entre los porros y la literatura, con mil pensamientos que quieres decir...
Es la primera vez que leo algo así sobre Amsterdam, no he ido, todavia, aunque no creo que sea mi lugar para vivir... yo de la bohemia, me quedo con Paris.
Un saludo,
Lara
Que intensa descripción de un fracaso.
Debe ser feo vivir esperando morir.
Muy buen texto.
Tal vez no sea tan lindo fumar en Amsterdan.
¿Algo más espiritual? ¿menos capitalista? ¿Jamaica?
Tal vez no haya mucho trabajo, pero ganja...
AmsterdaM... que bestia.
Nota mental:
Amsterdam se escribe con "M". Asegurarse de que lo que se escribe se escribe bien.
Es un texto con magia.
Me ha gustado.
Felicidades Makutos.
Un abrazo
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Lo dicho, sed buenos conmigo que soy novatillo en este mundo y veo que muchos tenéis grandes textos entre manos. Saludos.