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Niño Malo. Orígenes. (2/2)

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Concebido con todo el amor de los golpes y la rabia, se gesta en el interior de una desgraciada niña el fruto del odio y la perversión.

Repudiado por su carne desde que las células de su cuerpo comenzaron lascivamente a procrear. Agredido en la inocencia.
El riego de sus venas trae rabia contenida a su pequeño corazón, que en un leve ton-ton late ansiando nacer y despojarse de la falsa protección de una progenitora con la capacidad de sentir afecto atrofiada por traumas que visten uniforme y duras botas de militar, de las que machacan cabezas en el polvo de la guerra.

La niña pasa los meses de embarazo en el aislamiento del humilde pueblo en que nació y creció cubriéndose los ojos con una costra casposa de ignorancia premeditada.

En las noches lloraba desconsoladamente; recordaba aquella noche en la gran ciudad donde abunda el vicio, donde aquel hombre abusó y disfrutó de su joven cuerpo. Un lugar donde las alas de los ángeles son filosas y el destello de sus aureolas causa ceguera.

En el interior de un vientre un ser sumido en profunda oscuridad busca una salida para protegerse de los anticuerpos que lo confunden con un virus de carácter letal.
Con la única compañía de su madre ya entrada en edad y de su hermana mayor, a los siete meses rompe aguas de madrugada mientras duerme. Con fuertes punzadas de dolor se retuerce y maldice a la criatura que ya formada lucha por salir.
No hay tiempo ni medios para trasladarla a un hospital, así que recostada en la cama se disponen a asistirla de urgencia.
La hermana avisa a algunas vecinas para que ayuden; su madre está muy mayor y ella jamás pudo concebir.
Acudieron siete señoras, ninguna supo reaccionar ante la gravedad del estado de la niña.
Toda asistencia era poca, y toda para nada sirvió.
Ella no aguantó y murió desangrada.
Intentó con todas sus fuerzas retenerlo dentro, no quería verlo, le aterrorizaba su imagen; como dos enemigos que se cruzan por la calle y al verse ambos saborean la electricidad del odio mutuo.

Saliendo del cuerpo ya muerto se encuentra con siete pares de ojos que lo observan con fijación. Miradas tristes, reprochantes, vacías y hasta cierto punto una de ellas parecía reflejar cierta compasión.
El las mira a unas y a otras con extrema calma y atención inusual. Desde ese instante las odia, no soporta sus presencias y busca la manera de espantarlas. Chilla con fuerza, con todo el poder que le permite exhalar su tierna garganta.
El sonido chirriante, sobrado de decibelios se hace insoportable. Las vecinas se excusan tontamente y se retiran a sus hogares.
La triste abuela, con apuro acuna al niño en sus brazos intentado calmarlo, pero sus gritos no cesan y nerviosa le golpea la boca para hacerlo callar.
Aumenta la furia del niño, que con los ojos casi fuera de sus orbitas, coléricos, llora sangre. Todo su pequeño cuerpo tiembla de extrema tensión.
- ¡Es el demonio, lo a poseído!
- ¡Engendro maligno que muerde la mano de dios!
La tía del niño, al ver a su madre enloquecida con intenciones de proyectar al bebé contra la pared, desesperada lo agarra y sale corriendo de la casa.

Era noche de luna nueva, todo estaba tan oscuro que se podría decir que una gran sombra engulló al sol por completo reteniendolo en su interior para defecarlo al cabo de unas horas, al alba.

Caminó hasta que la sombra hizo de vientre, y allí en la puerta de una finca abandonó al niño desnudo sobre la hierba fresca, ligeramente doblada por las gotas de rocío. Llamó a la puerta y desapareció.

La abuela se alivió cuando su hija le contó que nunca mas lo volvería a ver.
Mary20 de julio de 2012

2 Comentarios

  • Elmalevolico

    Ufff me has dejado anonadado... Magnifica entrega amiga, te robaste toda mi atención y además corrijo mi percepción de la historia. Saludos y un abrazo enorme!!!

    Que forma de escribir... ;)

    21/07/12 04:07

  • Bierrodot

    Yo tenía un texto que retiré de esta página, se llamaba "El hijo del Dolor" y narraba una cosa muy similar a esto. Es impactante la forma en que me trasladas a las acciones de tu escrito. Un joven cuerpo es algo que sin duda es motivo de los placeres más extremos. Un cuerpo destruido.

    Bueno, aun sigo nadando por mis ilusiones de canibalismo y horripilancia.

    SALUDOS!

    PASA POR MIS MUGROSOS TEXTOS

    24/07/12 07:07

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