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La Playa

LA PLAYA
MARTIN C. LUNA

Los internos salen lentamente al patio. Tímidos rayos de sol invaden la urna de concreto. No hay horizonte, no hay panorama, tan solo cuatro paredes cubiertas de gris hormigón; muros, alambres y púas. Los internos, ocupando el poco mundo que les queda, caminan arrastrando los pies como si el piso fuese de brea caliente. Caminan sin fe, sin esperanza. Zombis. Las voces apagadas, los pasos cansinos, son como el vaivén del mar acariciando la áspera piel de una playa desnuda.

ENTRA LA BULLA Los hermanos entran al patio con bombos y panderetas y se reúnen al centro listos para predicar la palabra de Dios con cánticos y alabanzas. La gente camina alrededor sin prestar atención. El hermano Pedro toma coraje, alza la voz y empieza el sermón. Nadie lo escucha- ni siquiera su propia congregación.

HUACARIZ El penal de Huacaríz fue inaugurado en el mes de marzo de 1994 por el presidente Alberto Fujimori Fujimori. Originalmente diseñado para albergar sentenciados por terrorismo; fue construido para una capacidad máxima de 450 reclusos. Ahora aloja más de 2,500. Huacaríz era un penal tranquilo y campechano, ocupado, principalmente, por terrucos y delincuentes locales, (ocasionales o pasionales). Con la explosión demográfica; la legislación de nuevos delitos; los incrementos (irracionales) de penas; los recortes de beneficios penitenciarios y la ineficiencia en política de estado (actuando bajo el populismo- y ventajismo político) los penales se han convertido en escuelas (y universidades) de la delincuencia.

ERAMOS UNA ISLA EN MEDIO DE UN MAR TEMPESTUOSO Nos escogieron por buen comportamiento y nos trajeron a Creo (Creando Rutas de Esperanza y Oportunidades) para mejorar nuestra calidad de vida y dar ejemplo al resto del penal (y sacar cara por la resocialización). Pero la realidad nos atrapó y tuvimos que tumbar ese sueño para dar cabida a más ingresos. Los profesionales del Penal tratan de contener esa marea delincuencial, clasificando y reclasificando una y otra vez, pero la inexperiencia, mezclada con ineficiencia, desborda su capacidad mental y no sabiendo que hacer, implantan cambios improductivos tres o cuatro veces al mes (lo que antes se daba cada dos o tres años) causando zozobra y malestar en la población y creando zonas de alto riesgo - en todo el penal- en lugar de aislarlo. Y la verdad es que no se sabe si los cambios son necesarios o están LUCRANDO con el Interno (y no pasa nada con la resocialización).

LA CARCEL Es un demonio de largos colmillos y los presos un tubo de pasta dental.

GENIOGRAMA En el pabellón la gente se reúne de acuerdo a sus intereses. Una batería de vagos bulliciosos tiende en el piso una frazada vieja y roída e improvisando una mesa de juego se sientan alrededor y corren las apuestas. Más abajo, un grupo se amontona frente a un periódico. Fruncen el ceño, piensan, opinan, discuten, proponen, prueban, corrigen. Cuando no pueden más llaman al Coco; al Alex, y, cuando no queda más que hacer, resignados llaman al Profe quien toma el Geniograma en sus manos y, sin parpadear, escribe, hace muecas, borra, corrige y llena en un minuto algo que demoran horas en completar. Lo hace tan rápido y tan fácil que (los que lo han llamado) se sienten ignorantes y estúpidos y lo odian por ello. ¡Ojalá que lo lanchen! - piensan.

LANCHADA Antiguamente los presos eran enviados en lanchas a la isla del Frontón. Actualmente se “lancha” por tierra. El término “lanchada” quedó.

TODOS LOS PENALES EN EL PERU Superan ampliamente su capacidad. Acá en el norte Chiclayo no puede aceptar más ingresos y reparten sus excedentes en la región; siendo Cajamarca la más afectada. Los reos llegan a Cajamarca en “lanchadas” inundando Huacaríz como un aniego de aguas negras desbordando las cloacas. Con ellos llegan sus “baterías”; infraestructura y clan delincuencial. La mayoría de “lanchados” son delincuentes avezados y “rankeados” y llegan a apoderarse de los pabellones y de todos los ilícitos. Imponen sus reglas y dan catedra en sicariato, extorsión, raqueteo, estafa, delitos informáticos y una amplia gama de etcéteras.

LAFER El patio cobra vida: las olas se agitan, sube la marea. Hay una gran conmoción: risas, pifias, piropos, silbidos, bulla: chacota. Lafer atraviesa el patio corriendo en puntas de pie agitando las alas como pajarito. Los hermanos al verla ingresar hacen muecas de desagrado. Están convencidos de que la homosexualidad es una abominación. Un pecado mortal. Dios lo repudia: está escrito en la Biblia. A Lafer le han prohibido que use el baño comunal: no vaya a ser que los vaya a contagiar. Pero a Lafer le llega al … ¿pincho? y en puntas de pie, como bailando ballet recorre el patio como una mariposa gorda tratando de levantar vuelo. Hasta la hora de formación.

SOMOS LIBRES A la hora de formación cantamos el himno nacional. Solo en el Perú se da: cantar “SOMOS LIBRES” en un penal, bien peinaditos, con polo blanco inmaculado, pantalón blue jean bien planchadito; formados como en el ejército, mano al pecho y a todo pulmón. Pero el espejismo de orden es momentáneo. Cuando acaba la ceremonia vuelve la bulla.

MOISES Haciendo honor a su nombre Moisés entra al patio apartando la bulla al avanzar -como su homónimo las aguas en el mar. Su imponente figura amedranta a cualquiera: un metro noventa y cien kilos de puro músculo y rabia contenida disfrazada de fervor religioso. Moisés es un silencio a punto de explotar. Nunca habla- excepto en su diario y extraño sermón. Cuando llega a al centro del canchón Moisés alza la mano empuñando un libro de cuero viejo y encuadernado, en el cual no hay indicio alguno de su contenido, y, sobre el cual se han tejido diversas especulaciones: es la Biblia, es el libro del Mormón, el Corán, el Necromicón. Con el libro en lo alto lanza una mirada asesina alrededor y al ver la gente callada y atenta; escupiendo llamas al hablar pregunta: “¿Y si Dios es un niño travieso que juega con su lupa quemando hormigas, echando sal a las babosas y arrancándole las alas a las mariposas?” Todo el mundo se mira pasmado, tratando de averiguar qué es lo que escuchó, si alguien entendió lo que dijo. Muchos lo alucinan loco, demente. Otros serio y con mucha mente. Después de tan elocuente discurso, Moisés avanza camino al baño. Todos le abren paso, y cuando cierra la puerta cae el mar de bulla otra vez. Y asi como Moisés hay muchos que tienen rabia y le echan la culpa a Dios (o al sistema).

SINTOMAS CANEROS Para aquellos que no conocen la cana (por dentro) y que no entienden como nos sentimos los privados de libertad; déjenme exponer unos cuantos síntomas: La arquitectura (encajonada y sin horizonte) crea una perturbación espacial de la vista llamada “ceguera de prisión”. El sentido olfativo decae y la audición se deteriora por el ruido constante y perturbador. El vocabulario se reduce y el cerebro crea una destructuración personal intensa. El desamparo, la soledad y el desgaste emocional crea una baja tolerancia a la frustración: aumenta la agresividad y se empobrece el sentido cognitivo adquiriendo comportamientos infantiles y revanchistas. En pocas palabras se pierde el sentido de la vida; pero seguimos pujando.

RODAS El Profe empujando y apartando la gente de su camino, se abre paso conduciendo a Rodas en su silla de ruedas. Va camino al tópico para su chequeo de glucosa y tratamiento diario. El resto de los internos solo tienen derecho a enfermarse una vez a la semana y ocho por pabellón. Y como no hay doctor: recetan Panadol - una panacea para cualquier enfermedad. Rodas perdió ambas piernas debido a la diabetes (y negligencia médica). A Rodas- irónicamente- le gusta la indumentaria I RUN (YO CORRO). De lo que no se corre es de las bromas y la chacota: pide que le lustren las tabas, que le amarren los cordones o sino: “Les meto una patada voladora” - dice. Después del desayuno, Alex, el Coco, el Profe y yo nos reunimos a jugar póker con él para distraerlo. Lo malo de su condición es que a veces se caga en sus pañales delante de nosotros. A pesar de su cara de póker, el olorcito a talco mezclado con mierda, inunda el ambiente y lo delata. Nosotros nos hacemos los cojudos y pretextando excusas nos retiramos dejándolo solo con el Profe; quien se encarga de cambiarlo. Rodas, por su impedimento, se porta a veces, como un niño malcriado: le da pataletas y reniega por todo. Solo el Profe lo aguanta. A Rodas, en su celda, le han prohibido que se junte con el Profe; es muy mala influencia: lee mucho y está lleno de ideas. El Profe y el Rodas se han vuelto tan amigos que han comenzado a odiarse; y es que el odio es el amor del siglo XXI. Somos una sociedad apurada y el odio es más fácil de digerir. El perdón y el amor toma mucho tiempo y esfuerzo.

WOLFANG AMADEUS MOZART Al fondo, al lado de la patera, donde el Chiriguas lava ropa, el Profe gesticula y habla acaloradamente con el Alex- quien sostiene un inmenso espejo en la mano y busca los rayos del sol para reflejarlos al cielo tratando de establecer, en clave morse, comunicación con una nave espacial, o cegar un piloto y hacerlo estrellar. O tan solo mandar saludos a su novia Fly Hostess.

WOLFANG El Profe seguramente le está contando que Wolf (corto para tan abundante nombre de su gato) llegó anoche totalmente empapado. Signo inequívoco de que lo han tratado de ahogar. Es el Comegato, a quien le gusta la gastronomía felina.

PARA PREPARAR UN GATO
Sumergirlo completamente en un balde con agua, cubrir apretadamente con tapa y sentarse encima ejerciendo presión hasta que el animal deje de forcejear. Acto seguido retirar al animal, hacer una incisión en una de las patas, soplar hasta separar entero el pellejo. Abrir, quitar las vísceras, cortar la cabeza, cola y garras. Macerar un día entero en una mezcla de ajos, hierbas, especies y limón. Cocinar a fuego lento. “Riquísimo carajo” –dice el chef.

AMADEUS El minino del Profe se salvó por un pelo. Llegó a la celda asustado y temblando. Su corazón un tambor. El Profe lo secó y metió a su cama y estuvo recriminándolo largo rato. Amadeus, agachando las orejas, solo atinaba a tiritar. Ni miau decía.

CUANDO VINO LA PANDEMIA Y cerraron el Taller de Carpintería. La Bebe -su madre- lo vino a parir al pabellón. El Profe adoptó la camada: seis motas de pelo con garras y hambre. Para distinguirlos los bautizó con los nombres de sus artistas favoritos. Sus hermanos se llamaron: Ludwig Van Beethoven, Peter Ilich Tchaikovski, Igor Stravinski, Clara Schubert (la única mujer compositora clásica que conoce) y Billlie Holiday, a quien adora.

MOZART Es el único que queda de la camada. Al resto se los han despachado el Comegato y la Ñata (la perra sicaria de gatos del Técnico Horna). Entre los dos han acabado con tan ilustres artistas. El Profe adora a su gato como un padre a su hijo. Mozart, como todo ser independiente, recorre el pabellón en busca de roedores o un lugar cómodo y caliente donde descansar. Cuando el Profe lo llama; viene volando y se arroja sobre él. Trepando con sus filudas garras sube por sus piernas y vientre dejando marcas visibles de su amor. Mozart llega al hombro de su hombre, soba su testa contra su amo y maullando suavemente se enrosca en su cuello ronroneando con placer. El Profe voltea el rostro, besa su frente y suspira. Se quieren los dos. El Profe está considerando seriamente enviar afuera a Mozart. O matar al Comegato.

AFUERA Piensan que carecemos de alma, que somos agentes del mal y no tenemos derecho a cambiar. Niegan nuestra existencia y evitan nuestra presencia. Nos callan. Minimizan. Nosotros NO nacimos aquí. NO siempre estuvimos presos: alguna vez fuimos libres como ustedes lo son, pero cometimos un error y pedir perdón no es suficiente. Dicen que un hombre bueno es aquel que, sin importar cuan moralmente indigno haya sido, se esfuerza por ser una mejor persona. A mí me gusta pensar que soy buena persona, pero supongo que hasta Hitler pensaba igual de sí mismo.

NELSON MADELA Decía que nadie conoce una nación hasta haber estado preso en una de sus cárceles. Él si sabía lo que hablaba: estuvo preso 26 años; pero salió y fue presidente (el primer presidente de color de Sudáfrica). Imagínense: de preso a presidente - no como en el Perú -que es al revés - donde los Presidentes acaban presos. ¡Imagínense al resto de la nación!

Y MIENTRAS ESPERAMOS LA PAILA Una luz explota en el cielo, revientan las nubes y cae furiosa la lluvia. Los internos, como un rebaño de vacas en busca de sal, corren al hall empujándose al entrar. Adentro la cacofonía es brutal: voces frenéticas, risas estrepitosas, chillidos; desorden y caos. Mi cabeza es un pandemonio: el dolor y la frustración, la soledad y el abandono, sentimientos de amor y de odio se mezclan y aparecen sucesivamente mezclándose con la bulla. Estoy cansado de todo y me siento vacío y vencido y me siento en el piso. Apoyo mi espalda contra la pared, tomo mi rostro en las manos y bajando la cabeza me pongo a llorar. Siento las lágrimas bajar copiosas por mis mejillas y no me importa que me vean. Que piensen que soy débil. Que me quebré. Y lloro. Lloro por mis errores. Errores que me han costado no solo la libertad, sino que se han llevado mi familia, mis amigos; mis ganas de vivir. De repente una mano se posa en mi hombro y me aprieta amablemente. Aturdido por ese gesto de compasión (tan raro acá) levanto la vista y veo al profe quien me tiende un lapicero y un cuaderno y me dice: “No dejes que el dolor que has conocido pase de largo sin enseñarte nada. Escribe y Libérate” y se va. Aturdido, me seco las lágrimas, sorbo mis mocos y siento que mi dolor y mi furia menguan y me pregunto si será verdad que escribir libera. ¿Es escribir como tomar el timón de un barco donde los sueños se hacen realidad? ¿Puedo tomar ese timón y dejar de navegar en este mar de olvido e incertidumbres, llevarlo hacia aguas mansas y amables y llegar a una playa serena, de blancas arenas y aguas azules, donde pueda dormir arrullado por el vaivén del mar acariciando mi piel desnuda? ¿Puedo escribirme fuera de estas rejas, de este horrible penal donde la vida no tiene sentido? ¿Escribirme un lugar donde todos los días están llenos de sol y risas festivas? Y no solo para la gente linda con almas puras -como en los comerciales. Y tomo el lapicero y escribo y mientras escribo siento al sol en mi rostro y la arena bajo mis pies. La playa me recibe en sus brazos y soy libre otra vez.
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Mcluna
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