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Palabras En Las Horas 14 de enero de 2012
por neogrekosay2012
Después de mirar desde el puente, las aguas del mar parecían elementos vivos, dinámicos juegos de rompientes y espumas detenidas en el inmenso cauce. Esa quietud, de quien observa y mira hacia el mar, me inquietaba. No existe la quietud, sino un riguroso movimiento que facilita la luna. Nunca he escrito sobre el mar, o la mar...que nombran los pescadores, como femenino continente de sus búsquedas y sortilegios. Alguien señalaba hacia el horizonte. Las nubes, en forma de cúmulos blancos, configuraban un helado gigantesco. Sonreí. En mitad de mi temor, el juego de la risa alivia la tensión de nuestro inquieto temor. Se hizo tarde. Me había entretenido en estas reflexiones y las horas volaban entre un callado sol y la noche lenta, ocultando la luminosidad que las aguas reflejaban.

2 Comentarios

El mar...el horizonte, todo tiene algo de magia y que al menos a mi me sirve para refugiarme en las horas más negras. Tu texto me ha recordado esos momentos en que se busca la soledad del mar, su sonido y su engañosa quietud, porque el mar o la mar, nunca se detiene. Es puro fluir, como la vida misma

14/01/12 08:01

ocultando la luminosidad que las aguas reflejaban.

El mar lleva tantas cosas en sus entrañas, es enigmático y muy atrayente.

Me encanta todo lo que nos entregas.

Serge.

16/01/12 07:01

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