Yo...en la Nada...en El Todo...
Hace mucho tiempo entre los sueños perdidos por una noche Noctámbula y un sol despilfarrado, levanté mi mirada al cielo estrellado calcado en las lámparas que guindaban sobre el techo de mi habitación.
Entre los días que pasaban, y los veranos que abrazaban al frío y lo hacían insoportable, siembro un árbol entre la grama verde que se revelaba en mis sonrisas, es imposible decir palabra alguna ante aquel paisaje. Sólo cavo el hoyo, y metí en él dos semillas.
Una la llame vida, a la otra le dije muerte.
Poco a poco brotaron ramas de él, danzaban al sonido de la flauta que en mi mente tocaban los dioses, las ramas se estremecían entre sí y se abrazaban una a la otra, creando dos serpientes juntas y enrolladas.
Mis ojos quedaron perplejos al ver tan fabuloso secreto, yo inmóvil, y ella todavía seguía moviéndose.
Entre sus hojas las hadas dormían placidamente.
Entre sus raíces los duendes bailaban al son de la tierra.
Entre su tronco mis secretos volaban
Entre mi y ella transcurría el tiempo.
Y es que es tan preciosa la vida, que sólo quedé absorto en la nada, mirándola, palpándola.
Poco a poco la brisa fue acariciando mi cabello.
Mis ojos se fueron cerrando lentamente.
Mis brazos poco a poco fueron abriéndose.
Mis labios lentamente se humedecieron.
Mis dedos libremente se movieron.
Mi boca dibujó una sonrisa.
Mis ojos abrieron los párpados.
Mi mundo volvió en sí de nuevo.
Minutos siguieron pasando.
Y el árbol siguió creciendo en mi mente
P.D: sin imaginación.....
Entre los días que pasaban, y los veranos que abrazaban al frío y lo hacían insoportable, siembro un árbol entre la grama verde que se revelaba en mis sonrisas, es imposible decir palabra alguna ante aquel paisaje. Sólo cavo el hoyo, y metí en él dos semillas.
Una la llame vida, a la otra le dije muerte.
Poco a poco brotaron ramas de él, danzaban al sonido de la flauta que en mi mente tocaban los dioses, las ramas se estremecían entre sí y se abrazaban una a la otra, creando dos serpientes juntas y enrolladas.
Mis ojos quedaron perplejos al ver tan fabuloso secreto, yo inmóvil, y ella todavía seguía moviéndose.
Entre sus hojas las hadas dormían placidamente.
Entre sus raíces los duendes bailaban al son de la tierra.
Entre su tronco mis secretos volaban
Entre mi y ella transcurría el tiempo.
Y es que es tan preciosa la vida, que sólo quedé absorto en la nada, mirándola, palpándola.
Poco a poco la brisa fue acariciando mi cabello.
Mis ojos se fueron cerrando lentamente.
Mis brazos poco a poco fueron abriéndose.
Mis labios lentamente se humedecieron.
Mis dedos libremente se movieron.
Mi boca dibujó una sonrisa.
Mis ojos abrieron los párpados.
Mi mundo volvió en sí de nuevo.
Minutos siguieron pasando.
Y el árbol siguió creciendo en mi mente
P.D: sin imaginación.....
8 comentarios
Zien
24/03/2009 · 18:13
Que gran texto Marco, en mi humilde opini?n, este y los dem?s son sinonimo de una gran imaginaci?n, no me canso de decirte que eres muy bueno y que tienes mucho talento. Un abrazo
A3
01/04/2009 · 05:33
La vida y la muerte naciendo de un mismo agujero...como nosotros mismos,nacemos atraves de un agujero a la vida para morir.
Hay imagenes potentes en tu texto...
Emo
01/04/2009 · 07:23
Marco, eres uno de los que m?s admiro en esta p?gina...
Esas palabras entraron en mi coraz?n...
La muerte, viajera errante, pronto va a casa de cada uno de nosotros.
Te quiero mucho y segu? escribiendo as
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Sin palabras, compa?ero Marco...
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Salud!