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Un Aire Nuevo

Antes de empezar la carrera, este pasado septiembre, descubrí un disco de La Plata que se llama "Acción directa". Un álbum que habla de afrontar el cambio, "un aire de cambio avanza en silencio, avanza sin miedo". Y me sentí henchida de esperanza, capaz de dejar atrás los fantasmas que durante más de 10 años me han estado atormentado. Pude cerrar una larguísima etapa en el colegio, y lo hice satisfecha por todo lo que ya había sido capaz de lograr en aquel sitio donde tan insignificante y sola me sentía. Tenía miedo, aun así, de que la Universidad no fuese más que una prolongación de todo aquello. Que el problema no radicase en el centro en el que estaba sino en mí.
Nada más lejos de la realidad. En dos días en la universidad conversé con muchísima más gente que en 10 diez años en la escuela. Pude hablar sin temores, sacar conversación -¡Dios, soy capaz de sacar conversación!-. Me di cuenta de que yo no era un problema.
Durante estos 3 primeros meses de carrera mi sorpresa no ha parado de crecer. Me asenté en un grupo formado por chicas y algún chico, quienes me despiertan una grata simpatía, aunque no logre conectar del todo, porque en realidad no deja de resultarme complicado establecer vínculos fuertes en tan poco tiempo. Veo cómo los demás integrantes del grupo han formado amistades llenas de confianza, y sobre todo, de humor. Es algo que me cuesta horrores. No tengo el mismo sentido del humor, la misma facilidad para bromear. Puedo involucrarme en las charlas, y he avanzado muchísimo, pero a veces siento no ser suficiente. No ser igual que ellos. Intento no darle demasiadas vueltas a eso porque realmente estoy siendo feliz como nunca antes lo he sido. Me divierto con ellos, jugando a juegos de cartas que desconocía y evidenciando lo torpe que soy en esas cosas. Pero me río como hacía tiempo que no lo hacía.
En una asignatura me siento al lado de un chaval realmente sociable, que empezó a tomar la costumbre de hablarme, de bromearme. Me tiene muy en cuenta. Otra chica con quien nos llevamos tanto él como yo ahora se quiere sentar conmigo, y él se enfada con ella entre bromas diciéndole que el asiento que está a mi lado es suyo. Y todo me resulta surrealista, algo que no esperaba vivir jamás. Que dos personas, una de ellas un chaval que parece el típico popular del instituto, se "peleen" por querer sentarse a mi lado y distraerme en clase. Por que sí, la verdad es que prefiero que alguien que me está valorando me distraiga a seguir siendo la alumna ejemplar y amargada. Sola.
La cuestión es que este amistoso interés siempre me ha sido ajeno y ahora me sobreviene de una forma muy repentina y me reconcomo pensando que no lo merezco. Este chico, por su forma cómica y distendida de ser, saca mi lado más liviano, auténtico. Se ha ganado mi confianza en tiempo récord, y más siendo un tío, pues yo nunca me he llevado con chicos.
El problema es que pese a lo que me alegra que varias personas me valoren y que yo haya sido capaz de charlar con mucha más gente de la que esperaba, sigo sintiendo que algo no va bien. Sigo sintiendo que en mi grupo sobro. Que por más que lo intento y aunque nunca tengan un mal gesto conmigo siento que no sigo sus dinámicas. Que no me ven igual. No sé hasta que punto es verdad o paranoia, pero me jode. Me jode autosabotearme siempre cuando las cosas parecen irme realmente bien. Porque, hostia, soy muy feliz. No soy la mierda de persona que me habían hecho creer que era pero sigo sin percibirme a mí misma como alguien realmente valiosa, sigo sin entender por qué ciertas personas me eligen para estar a su lado y actúo siempre asida a un temor de que todo esto sea efímero y en algún momento pierda esta estabilidad sin precedentes.
Odio sentirme rezagada en cuestiones como la amorosa/sexual, en la que todos ellos han tenido sus experiencias y hablan de ellas y yo no tengo nada que aportar, porque simplemente no las he tenido. Y lo que lamento no es no poderme igualar a ellos, sino que lo que verdaderamente me entristece es no haber despertado en nadie de mi alrededor ese deseo de querer estar a mi lado, de elegirme entre los demás. Ser esa persona a la que alguien desea ver cuando ha tenido un buen o mal día. Ya ni siquiera en una relación amorosa, me conformaría con una de esas amistades idílicas que siempre están ahí. Me queda alguna amistad que se le parece, pero soy una dichosa insatisfecha.
En fin... Hice caso a la Plata y afronté con valor esta nueva era, pero temo que toda esta ilusión que me ha abrazado desde que empecé hace unos meses se volatilice y acabe quedándome en mi estado de siempre: el de insatisfacción, soledad, y odio hacia mí misma.
Antes de terminar, os dejo el enlace al álbum, os lo recomiendo mucho. Hacía años que no escribía aquí porque sentía que no lo necesitaba. Ahora poco a poco las cosas van mejorando, pero quizá necesitaba reconectar con aquella parte de mí que dejé olvidada en esta web. No me arrepiento de nada, todo lo que me ha deparado la vida desde entonces me ha aportado mucho, tanto lo bueno como lo malo. Espero que a vosotros también ;)

https://youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_k-RKEa3NcpovK7U4l6hbkexQnMyinS0rs

Oliviaferrer17 de noviembre de 2022

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