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En Donde Me He Metido

Una comitiva muy particular cruzaba la calle, que llena de
una fila enorme de encapuchados descalzos hacían de esa vista
una especie de fila única en la que ostensiblemente se veían picos de colores,
salían unas humaredas de sus manos que llevaban velas y un olor característico
a cera.
Entre gritos, precedieron a un gran museo callejero de esculturas
diversas, entresalían unas de mujeres con coronas, bellamentes adornadas,
todo parecía salir de un cuento antiguo, todo eran brillantes, perlas, oros, platas
toda una serie de elementos artísticos de enorme valor.
A todo esto se unía una cantidad de ingente de almas que andaban de un lado para
otro sin sentido aparente, entre tanta marabunda humana, la angustia y desesperación
era notable en gran número de ellas, el calor y la multitud hacían como de masa pastosa pegada unas a otras.
En el momento adecuado se oían canciones, tambores y cornetas, que hacían la delicia de los asistentes al evento.
Todo esto regado con bares abiertos, en el que no faltaban las bebidas alcohólicas, los humos de cigarros y de viandas sabrosas, hizo que me preguntara yo misma, ¿en donde me he metido?.
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Regina
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Etiquetado

calle museo adornos fiesta semana santa vista por fuera

Este texto fue recomendado por

3 comentarios

Creatividad 16/04/2019 · 05:12

La Semana Santa! Saludos!

Iringo 16/04/2019 · 13:30

Muy gracioso,si no fuese por la angustia que crea el final,una procesión singular,terminando en el bar.
Sí es para preguntarse donde se ha metido uno.
Te felicito por este relato,en tu línea de imaginación.

Un abrazo

Regina autor 17/04/2019 · 13:21

Gracias Creatividad e Iringo por vuestros comentarios y por pasaros por este rinconcito, besos.