TusTextos

Una Historia Sin Nombre... (cap.8)

Tenía la impresión de que ésta era una de esas discusiones que jamás terminan; a pesar de ser una estupidez mínima la perdida, el acusado era nada menos que Francisco. La presión del aire aumentaba y nublaba su visión. El tiempo disminuía su ritmo y el sonido de los gritos entre el Dr. Parada y el recepcionista del hotel comenzaban a desvanecerse en un zumbido rayado.

Alcanzaba a ver las gotas de saliva volar frente al aterrado rostro del ajetreado Francisco y como las hojas y hojas que caían a la alfombra del Hotel “El Novillero Real” se detenían antes de llegar al piso.

Era hipnotizante ver a la Sra. Josefa, al mismo tiempo, gritar y pavonearse; al Sr. Josefino insultar y señalar al enfurecido rostro del doctor, mientras Francisco miraba y temblaba su situación. Ver a las señoritas debutantes pasar con risitas tontas y los hombres de negocios desaprobando con sus miradas la penosa situación.

Un temblor en su espalda; sudor helado lastimó el calor de sus manos, mientras una nube negruzca lo alejaba de la realidad.

Una voz hueca retumbaba un eco sin forma, lo llamaba una y otra vez, pero la nube negruzca no se apartaba; había caído en un vacío sin limites, tan oscuro que no podía divisar ni sus propias manos. La desesperación se dispersaba pero aquella fuerza que lo arrastraba a ese vano lugar invadía cada parte de su cuerpo.

El eco se debilitaba sin prisa, pero una voz familiar apresaba su atención…

-Qué estás haciendo ahí? Estás haciendo el ridículo otra vez, ponte de pié…
-Qué?...- dijo desconcertado.
-Qué no vez que me torcí el tobillo? Míralo!, esta todo inflamado…
-Ángela?..- su voz se perdía al pasar sus labios.
-Qué te pongas de pié y me ayudes a andar, te digo!

Era ella, o al menos una versión más joven de Ángela; sus gruesos cabellos negros y su cuerpo delgado era cubierto por un grueso vestido lleno de manchas de suciedad fresca. Sin embargo, eso no era suficiente para arrebatar la admiración que Y le tenía a ella. Sus ojos oscuros y su blanca piel era lo que él podía describir como algo perfecto.

Como si hubiera perdido la conciencia de sus actos, logró salir de una charca de barro y pasto amarillo. La lluvia de esos días disolvía todos los caminos en un lodo suave difícil de desmanchar. Y así tomó a Ángela de los brazos y la colocó en su espalda. Sin cuestionar, ni objetar; esa era la manera en que lo habían educado.

No importaba donde fuese o donde estuvieren, el haría todo lo que ella le pidiera. Desde un principio era el deber que le habían impuesto, pero sin notarlo, se había vuelto una veneración. En su mente, a pesar de estar conciente de que hace unos instantes se encontraba en la recepción del hotel, con el doctor y el niño Francisco; su cuerpo respondería a cada orden que ella demandara.

-Eres un idiota sabes? Por tu culpa tropecé – decía Ángela mientras abrazaba el cuello del Joven Lacayo.
-Lo siento…
-Cállate, no quiero que hables hasta llegar a casa.
-lo siento…
-Que te calles… además no quiero que le vuelvas a hablar a Lucía. Quién se cree que es? No me importa hija de quien sea, no tiene ni un derecho sobre ti.
-Ella solo me pidió…
-Cállate, eres un idiota… un rufián – la voz de Ángela se calmaba y sus delgados brazos apretaban con fuerza el cuello del sermoneado.

Sentía como el cabello espeso de Ángela tocaba su cuello; ella reposó su pequeña barbilla en el hombro de Y, soltó un suspiro suave y calido que hizo a éste suspirar pero de una manera más discreta y le dijo:

-Damián, eres un rufián…

Una ráfaga fría sopló en la cara de Damián, lo que lo obligó a cerrar los ojos y abrirlos con mucho trabajo.

Su cuerpo se encontraba en la habitación del hotel, pero no era la misma donde se habían hospedado en un principio; ésta era mas grande y de arreglos mas finos; más iluminada. El doctor estaba ahí y el niño Francisco estaba sentado en una silla junto la puerta.

El Dr. Parada se acercó a Damián, en su cara se notaba una especie de miedo que no comprendía.

-Doctor, la vi… vi a Ángela
-Lo sé, - Dijo el doctor con un tono nervioso- Estamos en su habitación…




Viajero26 de abril de 2010

4 Comentarios

  • Mary

    Te sigo leyendo, la historia esta muy interesante. Espero que
    no tardes en publicar el proximo capitulo. Besoss.

    29/04/10 01:04

  • Viajero

    Gracias Mary, trataré de hacerlo. Aunque lamentablemente por motivos del trabajo no he podido avanzar más. Procuraré hacerlo ya que la historía al parecer empezará a volverse más interesante (espero)...

    Gracias por leer...

    V

    30/04/10 04:04

  • Cupcakes

    yaa viajeroo acabaa!! jajaj me quedare ciega por leerte en la compu jajaj

    11/05/10 07:05

  • Mary

    Viajerooo te fuiste de ruta y olvidaste el cuaderno y el boli?? naa es
    broma!! Espero que pronto puedas sacar un ratito y seguir la historia,
    que las fans ya se estan alborotando ;)
    Besoss y vuelve pronto del pais de las obligaciones!!!

    13/06/10 02:06

Más de Viajero