Fracasando En Simplezas
- El futuro es nuestro, el futuro es nuestro -Musitaban una hilera de colores abstractos, con chillones pop, con melancólicos claroscuros, al avanzar sobre el tendido eléctrico, que se erguía sobre gigantescos obeliscos a eones luz de la calle.
El espacio rotaba sobre su propio eje, a velocidad inconcebible, haciendo paradas momentáneas, colisionando estrellas y planetas entre sí, mientras que la tierra ni se inmutaba, ni su rotación, ni su traslación, ambas eran nulas.
Inmensas calles de seis carriles, vacías en su totalidad, ni la más mínima brisa se dejaba sentir sobre ningún cuerpo, la recurrente erosión eólica no tenía cabida.
El activo marcaba ceros, el pasivo indica millones, el capital contenía caracteres ilegibles, la bolsa se partía en dos, desparramando cifras en un punto donde nada era sostenible, acatando la flecha directriz.
El silencio reinaba aún entonces.
El entendimiento mismo se aovillaba en sí, hasta inexistir del todo, sobre la nada, decidida a acabar con todo.
En lo más profundo de mi esencia, vuelto hacia adentro, convertido en una amalgama de grafito y roble, cubierto con una mortaja de confusión, atado con un lazo hecho de una jerigonza tan ajena a mi ser, se encuentran los restos de lo que un día fuí.
Supuestamente se trata de mí, elevándome a un nivel superior, viviendo.
Pero en esta ciudad deshabitada, en la que ni al eco le es posible reflejarse, hasta debajo de las piedras, se encuentra viviendo la muerte.
Tan familiar y desconocida, esta urbe está llena de todo, al mismo tiempo, está llena de ausencia, enfáticamente de la mía.
Realmente me encuentro en un alto estado de emergencia, y es que ni en mí mismo... soy capaz de hallarme.
El espacio rotaba sobre su propio eje, a velocidad inconcebible, haciendo paradas momentáneas, colisionando estrellas y planetas entre sí, mientras que la tierra ni se inmutaba, ni su rotación, ni su traslación, ambas eran nulas.
Inmensas calles de seis carriles, vacías en su totalidad, ni la más mínima brisa se dejaba sentir sobre ningún cuerpo, la recurrente erosión eólica no tenía cabida.
El activo marcaba ceros, el pasivo indica millones, el capital contenía caracteres ilegibles, la bolsa se partía en dos, desparramando cifras en un punto donde nada era sostenible, acatando la flecha directriz.
El silencio reinaba aún entonces.
El entendimiento mismo se aovillaba en sí, hasta inexistir del todo, sobre la nada, decidida a acabar con todo.
En lo más profundo de mi esencia, vuelto hacia adentro, convertido en una amalgama de grafito y roble, cubierto con una mortaja de confusión, atado con un lazo hecho de una jerigonza tan ajena a mi ser, se encuentran los restos de lo que un día fuí.
Supuestamente se trata de mí, elevándome a un nivel superior, viviendo.
Pero en esta ciudad deshabitada, en la que ni al eco le es posible reflejarse, hasta debajo de las piedras, se encuentra viviendo la muerte.
Tan familiar y desconocida, esta urbe está llena de todo, al mismo tiempo, está llena de ausencia, enfáticamente de la mía.
Realmente me encuentro en un alto estado de emergencia, y es que ni en mí mismo... soy capaz de hallarme.
7 comentarios
Serge
07/07/2010 · 22:35
Chris:
Amigo me encanto, cada palabra en su lugar, tu sentir muy bien manifestado, sabes coordinar muy bien tus ideas y hacerlas visibles en el papel.
Me gusto muchísimo.
Sergio.
Stochastic
08/07/2010 · 00:10
Me gustó mucho!
Azumusikal
14/07/2010 · 18:50
Hola corazon, gracias por comentar mi poema y por darme la bienvenida, soy nueva aqui y en verdad necesito amigos, espero contar contigo, ya te agregue a mis favoritos, y tu escrito esta fabuloso, muy lucido,,,tienes mucho potencial, felicidades, mi nombre real es Azucena, pero me puedes decir Azu,,,,espero saber mas de ti y ser amigos, ok abrazos, Azu.
Ingresá para dejar un comentario.
Me sentí así una vez...