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Amanece En la Concepción

Las monjas, al amanecer, se levantaron diligentes a hacer eso que las monjas hacen; es decir rezar, cocinar, hacer pastelitos, tortas, buñuelos, gorgüeros, cocadas, alfajores y turrones y chismear y tomar café.
Después del desayuno asomaron al corredor y vieron un gran resplandor brillando del este (donde se encontraba la granja) y curiosas ellas, se juntaron en manchacon Sor Ruda a la cabeza- y juntas cruzaron el patio y el jardín, abrieron el portón, salieron a la carretera, caminaron hasta la granja y llegaron al establo, y cuando abrieron el portón (después de abrir los 22 candados y la pesada tranca de madera) no pudieron creer lo que vieron: Los animales mudos y absortos contemplaban al pequeño y a la chancha como si fuese un cuadro de navidad. Era la mismísima estampita de Belén pero sin San José y los animales que curiosos se habían acercado parecía como si estuviesen posando para hacen un selfie mental. Las monjitas, atónitas, viendo el cuadro que ante ellas se pintaba, dijeron ¡Aleluya! y se acercaron; pero cuando se acercaron se dieron cuenta de que él bebe estaba tomando su tetita en una cerda muerta y diciendo: Achichín y alzándose sus largos camisones hasta los muslos salieron corriendo como si hubiesen hecho perro muerto en un restaurant.
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Mcluna
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Etiquetado

apneo una novela costumbrista de ciencia ficcion vi

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1 comentario

Magic 21/03/2019 · 22:05

Que buenos textos pones, son historias muy simpáticas.
Saludos cordiales.