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Una Carrera Contra Mí Mismo.

Hace poco más de cuatro meses acabó la relación que me ha acompañado durante los tres años y medio más bonitos de mi vida. Ha sido la etapa en las que más cambios he experimentando y de la que más orgulloso me siento, pero que como todo lo bueno que nos regala la vida ha llegado a su fin.

Estos meses han sido los más duros que me ha tocado vivir en mucho tiempo. Empecé a sucumbir a una tristeza y melancolía constante que se transformó en un estado de depresión, de disociación del mundo real y de pérdida de concentración en muchos momentos. Mantenía conversaciones sin saber sobre qué discutíamos, me costaba recordar dónde había aparcado el coche y era completamente imposible que me centrase en leer algo durante más de unos minutos.

Lo único que me mantuvo a flote en esos meses fueron mis amigos y mi familia. Los primeros por escucharme y por sacarme de casa en todo momento, por comprender que no estaba bien y que necesitaba a gente cerca; los segundos por darme mi espacio y por no exigirme absolutamente nada que no estuviera predispuesto a hacer.

Tiempo más tarde, sin haber notado ni un ápice de mejoría, llegó la vuelta a la rutina, a las clases y a la vida que había dejado congelada en los meses de verano. Nuevamente el golpe fue durísimo: volvía a la vida, pero a una vida que ya nunca sería igual, porque ella no estaría. Cada vez que pasó por un sitio donde compartimos tiempo juntos la melancolía me inunda. Cada vez que salgo a la calle la busco por las esquinas, me quedo mirando la parada del autobús por si está ahí, la puerta de su urbanización por si justo sale... y todo sabiendo que no sería capaz ni de pronunciar dos palabras si la viera.

Nunca le había hecho frente a una ruptura y aún menos a querer a una persona con todo tu ser, echarla de menos como a nadie y saber que no va volver. Posiblemente, dejar volar libre a la persona que quieres es el ejercicio de amor más puro y más difícil que existe, porque si su felicidad no está a tu lado, no tiene sentido ponerle ataduras. Y saber que ella lo estaba pasando mal en los últimos de relación y que yo no fui capaz de darme cuenta es una espina que no sé si podré quitarme algún día

Al menos, las cosas han empezado a cambiar en estas dos semanas. Para ello, la ayuda psicológica, ese maldito privilegio que ojalá algún día sea accesible para todos, ha sido el punto de inflexión y el empujón que me ha hecho seguir adelante. Es cierto que yo he cambiado mi rutina, mi forma de relacionarme y mis preocupaciones, pero no sé si habría sido capaz de acometer este reto sin ayuda. Todavía no estoy bien del todo y estoy seguro para eso todavía quedan algunos meses de acondicionamiento, de cambio y de aceptación, pero teniendo el recuerdo de lo hundido que he estado, estoy muy orgulloso de donde estoy ahora mismo.

Muchas personas se sienten compungidas o no quieren admitir este tabú social que es la salud mental, pero yo me enorgullezco de haber sido capaz de pedir ayudas antes de haber tocado fondo, porque aunque estuviera muy abajo podría haber caído aún más y solo puedo animar a que busquéis ayuda en los amigos, en la familia o en un profesional si, como yo, lo necesitáis, peor por favor buscad ayuda.

Ahora mismo mis días son complicados. Las clases y el gimnasio se han convertido en mis válvulas de escape, me obligo a interactuar más con las personas para palear mis problemas de autoestima que tantos años me han estado acompañado y poco a poco voy saliendo del pozo. Estoy tremendamente contento de todos los logros que he ido cosechando en estas semanas, de levantarme cada vez que pienso en ella, de salir a la calle siempre que lo necesito y de buscar una alternativa a la tristeza, pero tampoco me engaño: cambiaría todo lo que he conseguido y otras muchas cosas por volver a estar con ella. Seguramente sea muy triste pensar en ello, pero tampoco tiene sentido con que me mienta a mí mismo.

Supongo que la felicidad que tanto me llenó volverá. Desde luego, estoy poniendo todo lo que tengo para conseguirlo.
Ánimo.

2KX
2kx09 de octubre de 2021

1 Recomendaciones

1 Comentarios

  • Clopezn

    Me ha gustado la forma en que has vaciado tu interior de forma serena y sincera, ante un problema que inevitablemente a lo largo de la vida nos ocurre a tod@s.
    Pero me ha gustado sobre todo la cordura que muestras al analizar el fin de la relación, como algo que no se puede forzar- una gran lección- y la forma en que has enfocado tu recuperación fundamentado en tí mismo, tus amigos, familia y en un momento determinado ayuda profesional,que a diferencia de otras latitudes, en España genera tanto rechazo por un ego tonto de ser un@ autosuficiente en lo que respecta a su conducta y a sus emociones.
    Un saludo cordial.

    15/10/21 07:10

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