Me Declaro Culpable
Y si, por intentar sanar,
las heridas se abrieran aún más,
más hondas, más crudas,
más nuestras.
Y he aquí nosotros,
desertados,
a cien mil pies del suelo,
con más culpas que pecados,
con más rabia que odio...
Y por consiguiente,
solo puedo alegar ante el supuesto de hecho
que, como consecuencia jurídica,
me declaro —y me declaré— culpable
de todo lo que me atañe.
Culpable de conocerte,
de conocernos.
Me declaro culpable
de buscarte en el insomnio,
de que me sigas mirando de reojo
cada vez que paso por delante del espejo,
a posta,
solo para recordarte
que no puedes olvidarme.
Me declaro culpable
de ser tu sombra,
la que te acompaña
cuando ni siquiera lo notas.
Culpable por condenarnos a perdernos.
Y, en esencia,
me declaro culpable,
por ser yo —
y no otro cualquiera—
quien sucumbe absurdamente
en su propio ego.
las heridas se abrieran aún más,
más hondas, más crudas,
más nuestras.
Y he aquí nosotros,
desertados,
a cien mil pies del suelo,
con más culpas que pecados,
con más rabia que odio...
Y por consiguiente,
solo puedo alegar ante el supuesto de hecho
que, como consecuencia jurídica,
me declaro —y me declaré— culpable
de todo lo que me atañe.
Culpable de conocerte,
de conocernos.
Me declaro culpable
de buscarte en el insomnio,
de que me sigas mirando de reojo
cada vez que paso por delante del espejo,
a posta,
solo para recordarte
que no puedes olvidarme.
Me declaro culpable
de ser tu sombra,
la que te acompaña
cuando ni siquiera lo notas.
Culpable por condenarnos a perdernos.
Y, en esencia,
me declaro culpable,
por ser yo —
y no otro cualquiera—
quien sucumbe absurdamente
en su propio ego.
Este texto fue recomendado por
0 comentarios
Ingresá para dejar un comentario.
Todavía no hay comentarios. Sé el primero en dejar uno.