Itinerario de la Tarde
Me dijeron que las estrellas
eran puntos de luz incandescentes.
Y creí.
Me enseñaron el flujo de las mareas.
Me hicieron ver lo ínfimo, que la vista
no alca.
Y creí.
Todo está en la realidad presente:
¡Ahí, para ser demostrado!.
Y un ligero dolor se trasluce
en la palpitación inconsecuente,
en la necesidad de vibrar,
en la pasión contenida,
porque, en elgún momento,
el Alma escapó detrás del argumento.
Y ahora, presente en la soledad,
dialogo con el viento tempestuoso
del seguir hacia adelante:
vida y realidad...¿Y el alma?
A nadie interesa.
Y olvidé.
3 comentarios
Sócrates sostenía, contra los sofistas, que el hombre es capaz de conocer la verdad, de superar la mera opinión, elevándose al conocimiento de los conceptos, de lo universal. Y su práctica pedagógica, la "mayéutica", lo llevó a concluir que los conceptos universales se hallan presentes incluso en el alma del hombre más ignorante, el que, si es guiado correctamente, llega a descubrirlos. Y no podemos dejar a un lado la máxima: '' el alma recuerda lo que ya conoce'' saludos y mi respeto.
Hace mucha falta recuperar el alma por encima, no por detrás, de esos argumentos tan empiricistas. Sólo así recuperaremos la capacidad de sorpresa que da la inocencia.
Me ha encantado el texto. Llena en su forma. Pero además, creo en él.
Un abrazo admirado.
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No se si es bueno olvidar, sano desde luego que si, en algunas ocasiones. Y el alma...interesa a pocos, pero todavía hay quien la sabe apreciar.
Un cordial saludo y gracias por tus textos